La Vie en Rose: Tráiler, Créditos e Información General

Tráiler:

 

03. La Vida en Rosa

 

Titulo original: La Môme (La Vie en Rose)

Director: Olivier Dahan

Producción: Francia (2007)

Sinopsis: Película que narra la vida de la cantante francesa Edith Piaf, desde su infancia y humildes orígenes hasta la ascensión al éxito. Una Edith que lucha por sobrevivir y por amar, que obstinadamente sigue y sigue cantando, hasta sus últimos días; una voz que se convierte en gran símbolo de la nación Francesa.

FICHA COMPLETA

LA VIDA (NO TAN) EN ROSA

Nicole Kidman

Por: Philipp Engel

LA HISTORIA: En 1962, Grace Kelly (Nicole Kidman), casada desde hacía seis años con el príncipe Rainiero de Mónaco (Tim Roth), atraviesa una crisis matrimonial, que discurre paralela a la crisis política que vive el pequeño país, amenazado por la Francia de De Gaulle (André Penvern).

Regreso a Cannes

Grace Kelly, en la versión interpretada por Nicole Kidman, regresará al Festival de Cannes, que es donde precisamente conoció a Rainiero en 1955, tras una cita concertada por este a través de la revista Paris-Match. La estrella aparcó su carrera para convertirse en princesa, pero pensaba retomarla, y de eso trata Grace de Mónaco, que no es un biopic propiamente dicho.

Lo que más me interesaba de esta historia era contar cómo un artista renuncia a su arte,explica Dahan. En este sentido funciona como el negativo de La vida en rosa (2006), ya que Édith Piaf hizo justo lo contrario: lo dio todo por su arte. Hasta la vida. Pero Grace de Mónaco no es un biopic, y no sólo porque se centra en un momento muy preciso y muy simbólico de su vida, sino porque, aunque es un film de época, también es un retrato muy contemporáneo, una película muy femenista al fin y al cabo. En una confesión bastante sorprendente, viniendo del director de La vida en rosa, remata: La verdad es que no me gustan los biopics. Pero enseguida aclara: Quiero decir que no me interesa contar una vida tal y como puede leerse en una revista. No soy periodista. Quiero poder contar cosas que me interesan a través del personaje, sin por ello llegar a traicionarlo, claro está.

Polémica 1. Dahan contra Mónaco

El film nace de un guión de Arash Amel, autor del libreto de El último testigo (Philipp Stölzl, 2012), que este vendió al productor y ex socio de Luc Besson, Pierre-Ange Le Pogam. Así que Dahan no tiene mucho que decir sobre qué versión, de las muchas que circulan, se ha tomado como referente para contar el personaje de Grace Kelly, que algunos pintan como una insaciable devorahombres: Sólo puedo decir que la película no ataca para nada su figura. No aparecen trapos sucios ni nada por el estilo. Por eso no acaba de entender las reacciones de Alberto de Mónaco, y de las princesas Carolina y Estefanía, que han anunciado que no acudirán al estreno, pues temen un film muy alejado de la realidad.Como decía, no soy historiador, ni biógrafo, soy cineasta. Aunque, por otro lado, entiendo que no les apetezca ver una película sobre su madre. Nadie les obliga.

El factor Hitchcock

Aunque Hitchcock, en realidad, no llegó a pisar Mónaco, pues estaba demasiado ocupado con el rodaje de Los pájaros (1963) y las conversaciones se desarrollaron por teléfono, el film arranca con la visita del maestro del suspense al principado para ofrecerle a la princesa el papel de Marnie, la ladrona (1964). Es entonces cuando empiezan los problemas, nos confía el cineasta, que no se ha preocupado por ver los biopics de Hitchcock que han aparecido recientemente en la TV y en el cine. Tampoco le preocupa si Roger Ashton-Griffiths, el actor británico que le da vida en el film, se ha confrontado con ellos.

Polémica 2. Dahan contra Weinstein

El todopoderoso Harvey Weinstein distribuye la película en Estados Unidos, y se ha tomado algunas libertades. Prácticamente no lo conozco, confiesa Dahan. Una vez tuvimos una charla de 20 minutos, nada más. Sólo sé que, cuando acabé el montaje en París, llegó, se llevó las bobinas y al cabo de un tiempo existía una segunda versión del film, que es la que pretende estrenar en USA. Este tema todavía está en el aire, pero te puedo asegurar que mi versión es la que ha sido seleccionada en Cannes, la que se verá ahí y en el resto del mundo. Y tuve la oportunidad de ver la suya: Ha desaparecido todo lo que era cine, todo lo que tenía vida. Hicieron un tráiler muy comercial, y luego han querido montar el film para que se le parezca lo más posible. Es una auténtica catástrofe, pero no tengo nada que reprocharme: respeté el guión y entregué la película en el plazo establecido. Estoy tranquilo.

El factor Kidman

Nicole alimentó mucho su interpretación con vivencias propias, dice Dahan, aunque no puedo decir más, porque es personal. Tendrás que preguntárselo a ella. No hace falta, ya lo leímos en Le Figaro: Me casé con Tom Cruise a los 22 años. Si te casas con él, di adiós a tu carrera, me dijeron. Así que la entiendo muy bien. Para Dahan, Nicole deja de ser una estrella en el plató, yo sólo conocí a la actriz. Es una gran profesional. ¿Y qué tal Paz Vega, que da vida a Maria Callas? ¡Genial! Ya conocía su trabajo, nos asegura. Y hace dos años, en Cannes, se me acercó para decirme que era una gran fan de la soprano. Era ideal para el papel.

Fuente: http://www.fotogramas.es/Peliculas/Grace-de-Monaco/La-vida-no-tan-en-rosa

La vida en rosa: Edith Piaf” (Olivier Dahan, 2007)

Por: Olivier Dahan

Tenía ganas de hablar de cómo funciona un artista en su interior, hacer una película sobre el impulso vital de un artista. Estaba en una librería, hojeando un libro sobre Edith Piaf y de pronto se me ocurrió la idea.

Inmediatamente, le envié un texto a Alain Goldman, y a los cinco minutos me dio su visto bueno y compartió mi entusiasmo. La verdad es que la velocidad con la que me apoyó me hizo preguntarme por un momento en qué me había metido…

Para mí, Edith Piaf es el ejemplo perfecto de alguien que no pone ninguna barrera entre la vida y el arte. La fusión entre su propia vida y su trabajo es la base misma de un verdadero artista. Como todos los franceses, conocía alguna de sus canciones y sabía algo de su vida, pero no mucho más, así que me pareció que ella representaba el pretexto ideal para que yo pudiera hablar de lo que me interesaba.

La inspiración inicial surgió al ver una fotografía suya por la calle con su amiga Momone.

Poca gente tenía una imagen de ella tan joven, porque predominan las fotografías de las décadas de 1950 y 1960, cuando ya se había convertido en un frágil icono vestido de negro.

Esa foto me mostró la imagen de una persona completamente distinta, de alguien que no era Edith Piaf y que me intrigaba. Me imaginé una especie de puente entre la imagen que casi todo el mundo tiene de ella y esta foto en la que aparecía como un diamante en bruto.

Leí todo lo que se había escrito sobre ella, estuviera o no editado, tanto de la época en que estaba viva como ahora. Al mismo tiempo, empecé a escribir el guión, combinando los aspectos que me parecían más importantes en lo que estaba leyendo y lo que yo quería expresar y que iba más allá de la misma Piaf.

Creo que tengo una idea clara de lo que experimenta una artista, ya sea Edith Piaf o cualquier otra: temores, angustias, deseos… No quería hacer una película biográfica, pero quería que todo lo que apareciera en la película fuera real. Tan sólo en algunos momentos, sobre todo si se referían a su infancia, de la que hablaba muy poco, he tratado de deducir lo que pudo haber pasado recurriendo a los pocos elementos de los que disponemos.

En el curso de mis lecturas, he acumulado mucha información y, sobre todo, he podido confirmar mis intuiciones. Edith Piaf es innegablemente el arquetipo del artista. En general, cuando el artista empieza a autodestruirse, su arte retrocede: en este sentido Piaf representa una excepción, porque, mientras su cuerpo se iba consumiendo, su arte se iba elevando, haciéndose más puro. Esto sucede muy de cuando en cuando. Incluso en su declive, en su voz y en su voluntad estaba todo lo que la impulsaba a cantar, a interpretar como no lo había hecho antes.

Nunca se rindió. No creo en el artista atormentado. Como todos, Edith Piaf obviamente tuvo momentos felices, incluso cuando menos podría esperarse. No creo que ser desgraciados sea un requisito imprescindible para ser grandes artistas, o artistas sin más. Por el contrario, hay que hacer todo lo posible para no ser desgraciados.

En muchas biografías, la infancia del personaje aparece poco, y, sin embargo, precisamente la infancia determina buena parte de nuestra vida. A menudo, la clave de todo está precisamente en nuestra infancia.

Prácticamente cada escena rodada, incluso los diálogos, se corresponden con la primera versión del guión, porque hice una reelaboración de su estructura pero no de su contenido. La primera escena está exactamente como la pensé al comienzo. En sus escritos, en sus declaraciones, Piaf se expresaba con mucha corrección: en los diálogos, he utilizado sus propias palabras. Iba directamente a lo esencial, sin verbosidad.

He leído su correspondencia, incluso las cartas no publicadas, y me impresionó la calidad de su prosa, su honestidad y su agudeza de juicio.

A pesar de la inmensa fama de Edith Piaf, el tema de la película tuvo para mí un carácter muy íntimo y personal porque puse en ella exactamente lo que quería decir. Nunca me sentí intimidado por su importancia. Yo quería hacer un retrato. Narrar su vida no me interesaba en sí. Los hechos que he filmado ayudan a configurar el retrato. Siempre he tratado de ser sincero, respetuoso, acercándome a ella pero sin idealizarla: ella nunca lo hizo, ni consigo misma ni con su arte; nunca se juzgó con complacencia.

Mientras trabajaba en la escritura del guión, no quise ver a ninguna persona que la hubiera conocido directamente. Un día, Ginou Richer, que había sido su mejor amiga durante veinte años, se puso en contacto conmigo. Le envié el guión, pensando que sería un verdadero examen. Me llamó por teléfono para decirme que no me había equivocado acerca del personaje. Yo veía todo el proceso como una especie de excavación en la que intentaba reunir una serie de piezas sin saber si el resultado llegaría a corresponderse con el original. De todas formas, mi abordaje no ha sido el de un arqueólogo, sino ―espero― el de un artista con el propósito de no falsear a los personajes o los acontecimientos. Quería decir, a mi manera, cosas verdaderas y exactas acerca del personaje de Piaf, sin traicionarla o sin tener que elegir entre dos abordajes. Todo lo que yo quería manifestar libremente, a través de ella o con ella, tenía que inscribirse en su vida real.

Empecé a pensar en el reparto de la película confiando en mi intuición. Hay muchos personajes, y para cada uno de ellos mi elección fue más allá de cualquier consideración profesional, fue una cuestión más bien visceral. Además que por su talento como actores, todos ellos me producen emoción.

Aunque no la conocía personalmente, para interpretar a Edith Piaf pensé inmediatamente en Marion Cotillard. La había visto en algunas películas en las que mostraba su talento dramático, tan importante para el papel y que pocas actrices posen. Edith Piaf es un icono: todo el mundo reconoce su rostro, su voz, su silueta. Para que el público aceptara lo que yo quería decir, tenía que existir un parecido entre la actriz y la Piaf.

Marion es más guapa, pero guarda una clara semejanza con las fotos de la cantante cuando era joven. Así que le envié el guión y luego nos vimos. No teníamos mucho tiempo, así que no hicimos pruebas propiamente dichas, sólo dedicamos medio día al maquillaje. Pero lo que sí le pedí a Marion es que hiciera el mismo trabajo de investigación que yo había hecho, que leyera libros y que viera sus películas. Me parece que ella, al igual que yo, ha hecho esta película de forma intuitiva, la mejor forma de hacerla.

Como teníamos un calendario muy ajustado, tuvimos que ir perfeccionando el maquillaje durante el rodaje. Didier Lavergne ha hecho un trabajo increíble. Decía que tanto maquillaje sería imposible para los primeros planos, pero seguí insistiendo hasta que obtuvo el resultado adecuado, fue una lucha conjunta. Yo le había dicho a Marion Cotillard que, por más maquillaje que llevara puesto, quería verla a ella. No quería imitaciones, ni que ella desapareciera bajo el maquillaje: quería que se las pudiera ver a las dos, tanto a ella como a Edith Piaf.

Es la primera vez que he establecido una relación tan fuerte con una actriz. Los dos hemos compartido la misma percepción acerca del personaje de Piaf. Nos inspirábamos mutuamente para nuestro trabajo. En algunas tomas se oye la verdadera voz de Marion, pero casi todo el tiempo hemos utilizado el play-back y hacer el play-back de Edith Piaf es muy complejo. No se trata sólo de poner un disco y cantar. Marion trabajó mucho para ajustar los tiempos exactos de la respiración y del ritmo. Ha logrado encarnar a la cantante capturando su alma: hace que reviva.

No se trataba de volver a oír todos sus éxitos, y menos aún de hacer una larga relación de sus célebres amigos y de sus amantes. Me concentré en todos aquellos que la habían ayudado a construir su propio personaje, y por ello vemos a su representante y a su ayudante, pero no a Montand, Aznavour y otra gente famosa de su época. Sólo me interesaba la Piaf íntima, la mujer y no su imagen pública. Marlene Dietrich es la única excepción a la regla. También escribí una escena en la que conoció a Chaplin y él le dijo que con las canciones ella había conquistado lo mismo que él había conquistado con sus películas. La verdad es que Marion interpreta muchas escenas como si fuera una actriz del cine mudo. Edith Piaf creó un personaje, al igual que lo hizo Chaplin. Creó su propia leyenda y llegó a inventarse algunos aspectos, sobre todo con los periodistas, que se los creyeron a pies juntillas.

Clotilde Courau interpreta a Anetta, la madre de Edith, que abandonó a su hija para dedicarse a la canción. Es un papel pequeño pero decisivo. Es un personaje muy difícil. La madre de la Piaf pedía dinero a menudo a su hija, y Edith, a pesar de su amargura, siempre la ayudaba. Es la única de la familia que no está enterrada con ella.

Jean-Paul Rouve interpreta a Louis Gassion, el padre de Edith, un artista circense itinerante. Hace mucho tiempo que conozco a Jean-Paul y me apetecía trabajar con él. Me gusta la sensibilidad que aporta físicamente a su personaje.

En cuanto a Sylvie Testud, que interpreta a Momone, la amiga de Edith en los inicios de su carrera, yo no la conocía y para mí ha sido una revelación. La había visto en otras películas, pero dan una falsa impresión de ella. Es muy divertida. Como actriz, es genial, pero también muy sencilla y sin pretensiones. Me gusta la forma en que ve las cosas.

Gérard Depardieu interpreta a Louis Leplée, que dio a la Piaf su primera gran ocasión profesional. Yo no lo conocía personalmente: fue una sugerencia de Alain Goldman. Nos entendimos muy bien desde el primer momento. Gérard es como la Piaf: no separa la vida del arte, mezcla los dos.

Con Pascal Greggory, que interpreta al representante de Edith Piaf, Louis Barrier, yo ya había trabajado antes. Él me llamó y reescribí su papel por completo. El suyo fue el único papel que modifiqué, siguiendo los consejos de Ginou Richer. Ella me desveló uno de sus secretos: Louis había estado locamente enamorado de Edith Piaf, y al principio llegaron incluso a salir juntos. Esto no aparece en ninguna biografía, pero era muy importante y afectaba a todo el personaje y Pascal tuvo razón en insistir en que había que modificarlo.

En cuanto al personaje de Marcel Cerdan, el campeón del mundo de boxeo, fue el único para el que hice unas pruebas. Necesitaba un actor que tuviera cierto parecido con él y que supiera algo de boxeo. Conocía a Jean-Pierre Martins desde hacía tiempo, pero no pensé en él para este papel. Él estuvo tocando en un grupo llamado Les Silmarils y hace doce años rodé un vídeo para ellos. Después de un par de pruebas, entró perfectamente en el papel.

Emmanuelle Seigner interpreta a Titine, la prostituta que se encariña mucho con Edith de pequeña. Me había reunido con Emmanuelle para hablar de un proyecto que al final no se concretó, así que tenía ganas de trabajar con ella. Es verdad que la Piaf se crió en una casa de citas, pero yo escribí el personaje de Titine basándome en que a las prostitutas, con su lado maternal, les habría gustado que una niña viviera con ellas.

No fue fácil conseguir la financiación para la película. Alain tuvo que esforzarse mucho para reunir los fondos, así que el tiempo de preparación fue extremadamente reducido, unos tres o cuatro meses. Más que nunca, tuve que confiar en mi instinto. No hubo lecturas o repeticiones, que tampoco es que me gusten. Tanto en el plató, como cuando escribo, lo que busco es la primera versión, es decir, la espontaneidad. Teníamos un programa de trabajo tan frenético, que a veces veía el decorado por primera vez el mismo día de filmación. El departamento de escenografía trabajaba día y noche sin interrupción. A veces, cuando rodábamos, la pintura aún no estaba seca.

El rodaje se desarrolló durante cuatro meses y medio, a comienzos de 2006, la mayor parte en Praga, y algunas semanas en París y Los Ángeles. Las escenas ambientadas en Nueva York se rodaron en interiores. Obviamente, tuvimos que construir muchos decorados de época, a veces para una sola escena o un solo plano. Hubo decorados muy variados y de distintas dimensiones. En la película hay carretas y también limusinas, porque la vida de Edith Piaf se desarrolla entre un siglo XIX rural y un siglo XX urbano. No sólo quería reconstruir una época, sino que el público se viera inmerso en ella. La narración tenía que ser impresionista, no lineal. Quería entrelazar varios períodos, trasladándome de unos a otros por asociación de ideas o de imágenes, como cuando los recuerdos acuden por un instante a nosotros. Olivier Raoux ha hecho un trabajo monumental con los decorados. Además, la delicadeza y los claroscuros de Tetsuo Nagata me han aportado una sorprendente precisión visual. Era la primera vez que trabajaba con él y me ha fascinado su maestría en el tratamiento de la luz.

Estuve mucho tiempo decidiendo cómo afrontar uno de los momentos más importantes en la existencia de Edith Piaf, en el que le dicen que Marcel Cerdan, el amor de su vida, había muerto en un accidente de aviación mientras volaba para reunirse con ella. Concebí la escena como un plano secuencia que en cierto sentido resume su vida: feliz por la mañana, destrozada por la noche, pero siempre en el escenario. Esa escena se rodó en un decorado expresamente concebido y fue repetida y coreografiada.

En cuanto a la música, confié la selección de las canciones a mi instinto, a mis sentidos. Naturalmente, algunas fueron elegidas casi automáticamente. También me apetecía oír cantar a la Piaf en inglés, para que no fuera sólo un símbolo francés. Como artista, no pertenecía a nadie en particular sino a todos los que la escuchaban. El ideal de todos los artistas es alcanzar la universalidad.

La realización de esta película ha durado tres años, tres años ricos en acontecimientos. Muchas personas se han esforzado en hacer una película que no sólo obtuviera buenas críticas o que fuera un éxito de taquilla, sino para hacer juntos una obra digna de la persona cuya historia se cuenta y digna también de nuestras expectativas. Todavía recuerdo las veladas que pasé con los amigos del equipo en mi apartamento de Praga, pero apenas tengo recuerdos de episodios del plató.

Ésta es sin duda alguna la película que siento más cercana a mí. En mi opinión, la historia siempre es sólo un pretexto, un medio para comunicar las sensaciones que no puedo explicar únicamente con imágenes y sonido. Procedo de una escuela de arte, no de una escuela de cine. Trato de tener el enfoque de un pintor, no en el sentido visual sino como creatividad. A lo largo de los años he intentado mantener ese enfoque con sencillez y mejorarlo profundizando lo más posible dentro de mí. La verdad es que, aun contando y respetando la historia de la Piaf, es una película muy autobiográfica. Si tuviera que contar mi vida en una película, no sería mucho más sincero. Todo indica que Edith Piaf tenía una fe, mientras que yo, personalmente, todavía estoy buscándola. Me falta esa voz interior que debería servirme de guía. A menos, que, naturalmente, sea la intuición…

Fuente: http://www.thecult.es/Critica-de-cine/la-vida-en-rosa-edith-piaf-olivier-dahan-2007.html 

La francesa que resucita a Edith Piaf

Puede que no conozca su rostro y que jamás haya escuchado su nombre, pero es probable que alguna vez haya oído su voz. En ese caso, es posible que haya pensado que la leyenda de la música francesa, Edith Piaf, en realidad no murió hace 50 años y continúa cantando en las calles y escenarios de París y del mundo. Con ustedes, Jil Aigrot.

“Yo no quería encarnar a Edith”, le dice Aigrot a BBC Mundo, momentos antes de su presentación en el teatro Olympia de Miami, uno de los puntos de la gira que conmemora la partida de Piaf.

Sin embargo, desde que esta mujer menuda se presentaba en los cabarets de su natal ciudad de Cannes, en el sur de Francia, lo hacía con la certeza de que tendría que interpretar parte del famoso repertorio de Piaf. “Siempre me habían dicho que mi voz se parecía mucho y por eso sabía que el día que comenzara a hacerlo, jamás iba a poder hacer otra cosa”.

Y eso es lo que en efecto ha ocurrido en los últimos ocho años. Un día en 2005 acudió a una librería en donde Ginou Richer, secretaria y amiga cercana de Piaf, estaba firmando una biografía de la cantante. La conversación entre ambas terminó con Richer sentenciando que Aigrot “tenía un aire que le hacía recordar a Edith”.

Edith Piaf
Image captionEdith Piaf falleció el 10 de octubre de 1963 debido a una insuficiencia hepática.

Poco tiempo después, gracias a la recomendación de Richer, Aigrot fue seleccionada por el director Olivier Dahn para ser la voz de la cantante en la película “La Vie en Rose” (2007), por la que la actriz Marion Cotillard ganó un Oscar como Mejor Actriz, entre otros importantes premios.

“No he tenido tiempo de ser nadie más”, dice sentada en su camerino, mientras se prepara para traer a Piaf de nuevo al escenario. Su voz, sus manos, sus ojos, sus movimientos y el acordeón de fondo recrean el estilo de una época y un lugar específico: el París de la posguerra.

¿Cómo ha hecho esta mujer para hacer una carrera de cantante imitando a otra? ¿Cómo logra la mimetización? ¿Qué siente al encarnar a esta leyenda de la música?

Un personaje complejo

Piaf fue pionera de la canción realista francesa y tuvo una vida complicada y dolorosa con todos los ingredientes necesarios para convertirla en un mito. Así lo asegura el historiador, investigador y coleccionista de la canción francófona, Martin Pénet, en una reciente entrevista publicada por la revista Le Point.

“Su extraordinaria voz –de vibrato característico– aunada a su interpretación, la cualidad innegable de sus canciones, su infancia (abandonada por su madre cantante y maltratada por su papá contorsionista, creció en el burdel de su abuela) y sus trágicas relaciones amorosas (como la que tuvo con el boxeador francés Marcel Cerdin, quien murió en un accidente aéreo) despertaron compasión, empatía, amor. La explotación continua de su imagen contribuyó a crear la legenda que es hoy”.

Jil Aigrot
Image captionAntes de encarnar a Piaf, Aigrot hizo ópera, comedia musical y teatro.

Edith Piaf no es un personaje sencillo de encarnar. No se trata solo de entrenar la voz, sino de sentir cada frase, de ponerse en su lugar. Y esta es una idea que comparten Aigrot y Cotillard, quien habló del tema conThe New York Times, en uno de susTimes Talks.

“Ella entró en mí. Cuando escuchaba su voz, podía sentirla. Siempre había escuchado a actores decir que a veces era difícil salirse del personaje y me parecía muy raro. Pero ocho meses después de terminar la filmación, ella seguía conmigo. Aunque llegó a ser a una carga, fue una de las experiencias actorales más importantes de mi vida”, explicó la actriz.

Para Aigrot, interpretarla no ha tenido la misma intensidad, pero sí ha sido muy exigente, “una responsabilidad enorme”.

“Yo soy Jil. Edith vive conmigo solo cuando estoy en el escenario. Allí hago mi mejor esfuerzo para cantar sus canciones, para convertirme en ella”.

En el espectáculo “Edith”, Aigrot sale a un escenario que recrea las calles del barrio bohemio parisino de Montmartre por las que Piaf solía cantar. Baila al ritmo de temas que muestran a una mujer sin técnica, que aún sin estudiar música, era capaz de expresar sentimientos reales que podían llevarla del llanto a la risa.

Tras el intermedio, es posible ver a la Piaf más conocida, con sus vestidos negros y sus temas bandera como La Vie en Rose o Non, Je Ne Regrette Rien. Ya la escenografía no es la Iglesia del Sagrado Corazón, sino el escenario del Olympia de París o el Carnegie Hall de Nueva York. Y es en este punto cuando ocurre la magia y Aigrot consigue recrear a Edith Piaf en todo su esplendor.

Vida compartida

Misa para Edith Piaf
Image captionEn la iglesia Saint Jean-Baptiste de Belleville, en el norte de París, también se conmemoraron los 50 años de la partida de Piaf.

Desde el momento en el que le notificaron que era la escogida para ser la voz de Edith en “La Vie en Rose”, hasta el día en que tuvo que grabar sus canciones en un estudio pasaron apenas dos semanas.

“La película no estaba hecha. Tenía que cantar en un escenario con Marion Cotillard en frente, diciéndome que lo hiciera con más acento parisino. Pero yo soy de Cannes, no sabía hacerlo, me costaba mucho”.

Y le costaba a pesar de tener mucho tiempo conociendo a la cantante.

“La primera vez que la escuché tenía 13 años. Encontré un disco de mi mamá, que era una gran fan de Edith Piaf. La vi en la carátula y me pareció que era una señora muy vieja, triste, toda de negro. Le pregunté a mi mamá por qué amaba a esa mujer. Un día estando sola escuché el disco y me sentí maravillada. A partir de ese momento comencé a escuchar su música”, rememora para BBC Mundo.

Ciudades como Montreal, Praga y Tokio serán las próximas paradas de este homenaje a Piaf, que murió cuando tenía apenas 47 años debido a una insuficiencia hepática. Para ese momento el alcohol, la morfina y una terrible artritis reumatoide habían debilitado su ya frágil cuerpo de 1 metro 47 centímetros.

A pesar de todas las exigencias que supone su repertorio, Aigrot –que sólo mide unos 10 centímetros más– dice no estar cansada de interpretarla.

“Edith exalta en mí todo lo que tengo de ella: la fuerza, la voluntad, la determinación. La Jil tímida desaparece. Todo termina siendo como una terapia. Es ella la que me ayuda a encontrar mi energía”.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/11/131104_edith_piaf_jil_aigrot_en 

La vida en rosa: La historia de Édith Piaf

Se dice que todos los seres humanos nacen con un talento. La vida lleva a las personas por distintos rumbos, algunos se caracterizan por una hostilidad que llega a tomar tintes inhumanos; estos caminos son cursados muchas veces en medio de una incertidumbre que orilla al viajero a descubrir en su interior, de la mano de la necesidad, un talento, una capacidad innata que le distingue entre quienes le rodean, un sello particular que muchas veces ve terminar vidas sin haber sido descubierto, y en otras ocasiones se descubre en medio de la penumbra para darle rumbo a la vida y sentido a la existencia; éste último fue el caso de Édith Piaf.

El director de origen francés Olivier Dahan lleva a la pantalla grande la historia de una de las intérpretes más reconocidas del siglo XX con su largometraje titulado –de la misma forma que uno de sus temas más representativos- La vida en rosa (La Mome, 2007). Esta película, perteneciente al género biográfico, permite explorar los momentos más significativos en  la difícil vida de Édith Piaf (Marion Cotillard).

Édith Giovanna Gassion nace el 19 de diciembre de 1915 en Belleville, París; la narrativa utilizada por Dahan nos ubica en 1918, donde podemos ver a la madre de Édith cantando en las calles, buscando ganarse la vida; la pobreza que rodeaba a Édith desde su infancia era notable y cualquier intento por satisfacer las necesidades más básicas conllevaba una dificultad mayor. Por otro lado, el padre de Édith, acróbata, lleva a su hija a un burdel manejado por su abuela, lugar en donde la pequeña enfermiza verá transcurrir su infancia.

Mientras que las mujeres que vivían y trabajaban en el burdel la adoptan como hija, una en particular, Titine (Emmanuelle Seigner), es quien desarrolla un vínculo más fuerte con la pequeña. Al poco tiempo Édith enferma y pierde la vista, Titine le lleva a pedir por su salud a Santa Teresa y poco después la pequeña puede ver nuevamente: la fe de la niña Piaf había nacido. Es importante señalar que la narrativa utilizada por Dahan se encuentra conformada por largos segmentos ordenados no linealmente, por lo que conduce al espectador por una vida en donde la alegría y la tristeza siempre anduvieron de la mano.

El padre de Piaf consigue trabajar en un circo, sin embargo, al poco tiempo se ve obligado a seguir adelante por su cuenta. En una secuencia tan bella como relevante, el padre realiza una presentación en la calle, cuando termina la audiencia pide que la niña haga también algo, a lo que la pequeña Édith responde con una bella interpretación  de “La Marsellesa”; la voz de Piaf ha conquistado a los curiosos que observaban el espectáculo y la niña ha descubierto su talento. Édith crece, y acompañada por el licor y por su amiga Momone (Sylvie Testud), canta en las calles sus melodías favoritas. Su voz sobresale y maravilla a los transeúntes, entre ellos Louis Leplée (Gerard Depardieu), quien le invita a visitar su centro nocturno para realizarle una audición. Leplée es quien da a Édith el sobrenombre de la “Mome Piaf” (la niña gorrión).

Una vez descubierto el talento de una persona debe ser trabajado buscando la excelencia. Édith conoce a Raymond Asso, quien con base en la disciplina consigue perfeccionar el talento de Piaf. La peculiar voz y el sentimiento que Piaf transmitía en cada interpretación deben ser acompañados por una técnica, misma que Asso entrega a Piaf con mano dura. Desde aquel momento sus interpretaciones adquieren un grado más complejo, la audiencia que acudía con gran interés para escuchar a la “Mome” quedaba encantada con cada presentación. En este momento es necesario resaltar la interpretación de Marion Cotillard, que en todo momento deja en claro su gran talento para la actuación y por medio de una preparación exhaustiva consigue “reencarnar” en Piaf de manera sobresaliente.

La vida de Édith Piaf nunca dejó de ser compleja; poseedora de una intensa personalidad, su salud se ve afectada desde una edad temprana debido al estilo de vida que llevó; el alcohol estuvo presente en la mayor parte de su existir, y como forma de sobrevivir a la realidad que tanto la golpeaba, la morfina se convirtió en un peligroso y efectivo aliado. Los vicios siempre le acompañaron y únicamente se olvidó de ellos cuando se encontró con Marcel Cerdan (Jean-Pierre Martins), boxeador francés profesional de peso mediano que conociera en Nueva York. En aquel momento la vida de Édith dio un giro, sin embargo, en esos momentos nada resultó como hubiese querido; su relación nunca fue lo que ella esperaba. En un plano secuencia memorable, Dahan nos muestra el momento en que Piaf se entera que ha perdido al hombre que consideró el gran amor de su vida. La desgracia tocaba nuevamente a la puerta de Édith.

El largometraje es rico en secuencias memorables e intensas, románticas, dramáticas y más. Vale la pena resaltar la pelea por el campeonato de Marcel Cerdan, recreada excelentemente; el momento en que Édith Piaf conoce a Marlene Dietrich, con quien desarrolla una profunda amistad; Édith padeciendo los efectos de su decaimiento físico y de su adicción a la morfina –cuya dosis alcanzó las diez inyecciones al día- en pleno escenario y en su vida cotidiana; Piaf recibiendo en su casa a los compositores que creaban melodías para que ella las interpretara; y por supuesto, diversas presentaciones que iban desde los bares más bajos de París hasta los escenarios más imponentes de aquella época, incluyendo un anhelado regreso al teatro Olympia.

La vida en rosa fue aclamada por la crítica y por la audiencia en general. La interpretación de Marion Cotillard fue ampliamente reconocida, por lo que resultó ganadora en los premios BAFTA, Golden Globes y Academy Awards por Mejor actriz. Cabe recalcar que el maquillaje también fue premiado en los Premios Óscar, pues considerando la imagen de la verdadera Édith Piaf es difícil pensar que su personaje pudo ser llevado a la pantalla grande con mayor realismo. También es importante señalar que al tratarse de una película biográfica, los resultados que entrega Dahan son sobresalientes, pues retrata a Piaf tanto con sus vicios como con sus virtudes, situación que requiere de sensibilidad por parte del director para no restar objetividad al personaje histórico y quitarle así su calidad compleja, como la de todo ser humano.

Cantar para vivir, vivir para cantar y morir si no se canta. El cine, de la mano de Cotillard y Dahan, nos brinda la posibilidad de conocer más a fondo la vida de una de las intérpretes más importantes de la historia. La vida en rosa es un excelente largometraje, imperdible para todo amante de la música y del séptimo arte; se trata de una historia de vida, del descubrimiento y perfeccionamiento de un talento en medio de los vicios y la pobreza, de la difícil y apasionante vida de Édith Piaf.  Resulta inevitable recordar la interpretación que hace Piaf de uno de sus temas más bellos y famosos: Non, je ne regrette rien (No, no me arrepiento de nada) ya que deja al espectador en claro que no importa cuán compleja sea nuestra existencia, en cada momento, cada risa y cada lágrima, siempre valdrá la pena vivir.

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Fuente: https://marcoslezamasierravigas.wordpress.com/2014/09/03/la-vida-en-rosa-la-historia-de-edith-piaf/

Sitio dedicado a la difusión de la Cátedra de Cine Ciudad Abierta, programa académico y de extensión de la ciudad de Medellín.

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