Medianeras, la soledad de la era de la comunicación

Gustavo Taretto, cortometrajista desde 2002 y argentino de Buenos Aires desde 1965, presenta su primer largometraje, Medianeras, como una historia de solitarios en una gran ciudad. Solitarios separados por los avances en la comunicación, por las barreras arquitectónicas, por los miedos, las fobias, las inseguridades de cada uno. Con un perfecto guión navegamos a través de la vida de Martín y Mariana y de todas las características anteriormente comentadas. Dos personajes curiosos llenos de detalles que cualquier psicoanalista disfrutaría diagnosticando. Algunos la comparan con las obras de Woody Allen de los setenta, pero Medianeras es algo más.

Martín (Javier Drolas) sufre una fobia patológica MEDIANERASFOTOSde la que se está recuperando. Poco a poco va abandonando el aislamiento de su minúsculo apartamento y de la realidad virtual en la que vive absorto: trabaja como diseñador de páginas web. Mariana (Pilar López de Ayala) acaba de romper una larga relación. Mentalmente está hecha un lío, lo mismo que el piso donde se refugia. Martín y Mariana viven en la misma calle, en aceras opuestas, pero no se conocen. Recorren los mismos lugares, pero no se han visto nunca. ¿Cómo van a conocerse en una ciudad de tres millones de habitantes? La soledad urbana. Buenos Aires. Medianeras. Lo que los separa es lo mismo que los une.

Esta es la premisa de esta película, coproducción entre Argentina y España, de encuentros y desencuentros, de soledad, de encontrar eso que te falta en tu vida. El largometraje empieza con fuerza, describiendo la ciudad y todas las personalidades que se encuentran en ella con una gran metáfora entre éstas y los tipos de edificios existentes. Maravilloso monólogo contado en voz en off por el protagonista, Martín, para terminar en su propia descripción. Él es un neurótico, con problemas psicológicos y personales que cualquier persona pegada contínuamente a un ordenador podría tener. A continuación se nos presenta a Mariana, mediante otro monólogo en voz en off y en el que logramos entender el personaje y sus motivaciones (y desmotivaciones). En apenas 10 minutos, el director consigue retratar perfectamente a los tres personajes principales del film: Martín, Mariana y la ciudad de Buenos Aires. A partir de ahí, deja que interactúen, que se relacionen entre ellos y con los demás, y que vivan sus vidas. Se cuenta todo de forma tan natural y realista que casi cualquier espectador se podrá ver identificado en algún aspecto con alguno de los protagonistas. O incluso de alguno de los pocos secundarios.

Los dos protagonistas están realmente bien en sus papeles. Javier Drolas recrea a un diseñador de páginas web encerrado en su mundo (y su apartamento), con sus problemas, sus tribulaciones, y hace que te lo creas. Hecho que, quizás con otro actor, no habría funcionado, porque en este tipo de personajes se tiende a recargar la actuación, que no es el caso. Pilar López de Ayala es una actriz magnífica. Además de todas las vulnerabilidades del personaje, podemos apreciar multitud de emociones. Son de alabar unas escenas entre las cuatro paredes de su apartamento y con la música del piano del vecino, en las que en pequeños tiempos, nos transmite perfectamente su estado de ánimo. Y por supuesto, destacar el perfecto acento argentino con el que aparece en la película. Acento que reconoció haberle costado aprenderlo en el intenso mes que estuvo viviendo en Argentina antes de rodar la película.9372.PLANTAS

Su gran baza, además de en las actuaciones de los dos protagonistas, reside en el guión. Siempre se ha dicho que las películas argentinas tienen un guión muy cuidado en el plano de los diálogos. Éste no es menos. Las frases fluyen con naturalidad y son inteligentes. A ratos puede parecer que se abusa de la berborréa, pero es uno de sus encantos. Multitud y multitud de diálogos con consignas realmente memorables de la que destacaré una que dice Mariana, el personaje de Pilar López de Ayala:

Si no podemos encontrar algo que sabemos que estamos buscando, ¿cómo vamos a encontrar algo que ni siquiera sabemos cómo es?

Mariana está inmersa en la búsqueda de Wally en el libro del carácter, “¿Dónde está Wally?”. Dice que toda su vida ha estado atascada en la misma página, la de Wally en la ciudad. Y que por más que busca, no lo encuentra. Una magnífica metáfora para mostrar la idea de la búsqueda en la que todos estamos inmersos. La búsqueda de esa persona que nos complemente y con la que podamos compartir nuestros buenos y malos momentos.

Otro detalle en el que el director hace hincapié es en la soledad que ha causado esta sociedad con multitud de avances tecnológicos para facilitar nuestra comunicación, pero que lo único que hacen es mantenernos separados. En una entrevista concedida al Festival de Cine de Valladolid, el director comenta:

[…] La tecnología nos vende la promesa de la conectividad (virtual, claro) y el mundo delivery hace el resto. Hay delivery de pizza, de supermercado, de kiosco, hasta de marihuana. ¿Que pensaría un hámster si nos viera corriendo en una cinta? Todo lo importante lo decimos por mensaje de texto, por chat o por email. El pelo de la otra, o la mancha de rouge en el cuello de la camisa, no existe más. Hoy es SMS :-)

No intenta aleccionar sobre ello, simplemente muestra el mundo de dos personas que utilizan estas tecnologías para comunicarse con el mundo exterior (principalmente, el personaje de Martín, que está anclado en ellas, y lo comenta en su presentación).

Técnicamente, la película aprueba con nota. La dirección es solvente, sin florituras, correcta en plasmar todos los sucesos de la película. La música acompaña bien, quizás volviéndose ligeramente repetitiva con la reiteración de su tema principal, pero nada molesto. Señalar especialmente la dirección de fotografía. Los planos elegidos para retratar la ciudad, sus edificios, sus escaparates, son excelentes. No tienen nada novedoso, pero no les hace falta, porque tienen la suficiente fuerza como para destacar frente a las palabras que describen la ciudad. Otro detalle de la fotografía es la iluminación. Pocas películas utilizan una iluminación tan natural como ésta. En una escena hacia el final del film en la luminosidad desaparece, los únicos focos de iluminación son los que llevan consigo los personajes (velas, linternas…) y hace un efecto de oscuridad totalmente real.

Comentar que además de haberse presentado este año 2011 en la Sección Oficial del Festival de Cine de Valladolid (Seminci), también participó en el Festival de Cine de Berlín, recibiendo el Segundo Premio del Público.Medianeras - Gustavo Tareto

Una película completamente recomendable a casi cualquier persona. Una cinta que se nota que se ha hecho desde el corazón, no para impresionar, sino para gustar sin más y contar una historia de amor (porque al final, casi todo se reduce a eso) sin caer en convencionalismos. Habrá que seguir la pista a este primerizo director, a ver con qué largometrajes nos sorprende en el resto de su carrera.

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