Mientras duermes – Jaume Balagueró

(Antes de nada, anuncio que a partir de ahora voy a intentar cambiar un poco el estilo de mi crítica -no la estructura de las entradas, pero sí la parte referente al análisis de la película-, según lo que vaya aprendiendo en mi curso de crítica. No se si me sentiré cómoda o no escribiendo de otra manera, pero para eso estoy haciendo el curso, para aprender otras formas de escribir, y así, poder mejorar mis críticas, que es lo más importante, y este blog debe ser reflejo de ello)

– ¿Qué?: César es el amable y servicial portero de un edificio de Barcelona. Su trabajo le permite tener acceso a la vida y los secretos de los vecinos. Pero eso es peligroso, ya que César realmente es un psicópata, una persona incapaz de ser feliz y cuyo mayor empeño es que los demás tampoco lo sean, especialmente Clara, una guapa, alegre y simpática vecina…

– ¿Cuándo?: El jueves por la noche

– ¿Dónde?: En los Cines Paz

– ¿Por qué?: es la nueva película protagonizada por el gran Luis Tosar, no nos hacía falta más excusa para verla.

– Merece la pena porque… “no es de miedo, pero da un miedo que te cagas”. Siento plagiar la frase de un amigo, pero es que refleja a la perfección lo que es la película. Porque realmente, “Mientras duermes” no es la típica película “de miedo”, tal y como se entiende el término normalmente; más bien se trataría de una película de suspense y (mucha) tensión. De hecho, durante gran parte del metraje, parece que va a ser la menos perturbadora de las películas del director Jaume Balagueró, aunque al final se acaba revelando igual de turbia y “malrollera” que las demás. Y da miedo sí; porque en general, dan más miedo las situaciones de la vida “cotidiana”, que espíritus, monstruos, fantasmas y demás. Balagueró se ha convertido, poco a poco, en uno de los grandes reyes del terror psicológico en nuestro país, con películas cuanto menos inquietantes, especialmente gracias a la creación de ambientaciones adecuadas. Y esta no es una excepción. “Mientras duermes” me parece una especie de versión extendida de su capítulo de las nuevas Películas para no dormir, “Para entrar a vivir” (2006, incluso comparten guionista), pero mucho más contenida. De hecho, el salto al thriller y al “realismo” convierte a la película en la más contenida del director, la que menos tiende a los excesos. Alguno hay, claro, pero no más que los imprescindibles asociados al género. Balagueró dirige con estilo, pulso, y muy buen ritmo, que hacen que la película no decaiga aún cuando parece que no está pasando nada, o en momentos algo repetitivos. La atmósfera es necesariamente opresiva y agobiante, gracias a los juegos de luces y sombras (estupenda fotografía de Pablo Rosso), y a los contrastes visuales y auditivos, con la utilización de música alegre en momentos de miedo o tensión. La música original de Lucas Vidal es bastante eficaz también para ambientar, pero no destaca. Los efectos de sonido están utilizados de manera totalmente adecuada, sin quedarse cortos y no transmitir nada (como pasaba en la también recientemente estrenada “Intruders”), pero sin exagerarlos para buscar el susto continuo y exagerado (el 99% de las películas de género que podemos ver últimamente).

El envoltorio técnico logra, con bastante eficacia, disimular las lagunas del guión de Alberto Marini, que no son muy evidentes, pero que, en otras manos, hundirían la película. Y es que las situaciones no tienen mucho de realista. A ver quién se cree a ese portero con unos conocimientos que parece más un científico (loco, eso sí) que otra cosa. Además, es increíble que no le pillen ni nadie (ni los vecinos, ni la policía) sospeche de él en todo lo que hace, ya que no son cosas especialmente sutiles y disimuladas. También eso pensamientos que tiene en voz alta quedan bastante ridículos, ya que Luis Tosar es suficiente buen actor como para poder transmitir sus pensamientos y sentimientos a través de gestos, y no hace falta que lo vaya diciendo; aún cuando se los cuenta a la madre, pase (tampoco queda muy bien que se ponga a contar sus maldades en medio de la habitación de un hospital, pero bueno), pero cuando lo hace en la casa de la protagonista, queda eso, simplemente ridículo. Y aunque la película tiene su mejor baza en la última parte, el final es simplemente terrible, exagerado e innecesario. Otro gran defecto es la fatal descripción de casi todos los personajes (a excepción de la protagonista y su pareja). En general, o son completamente tópicos, o directamente surrealistas (esa niña odiosa!). Pero es especialmente evidente en el caso del personaje protagonista, que no tiene ninguna profundidad, se trata, básicamente, de un loco al que le gusta hacer maldades, sin más, sin transición, no se entra en su psicología ni se nos da un motivo lógico para su locura. Puede que al principio uno se piense que está obsesivamente enamorado de la protagonista (vale, hubiese sido muy típico, pero por lo menos sería una motivación!), pero luego parece que todas las locuras que hace son por fastidiar, porque está muy loco y es muy malo, y ya está. Claro que hay gente así, que está perturbada y no tiene más explicación. Pero al fin y al cabo, esto es una película, y creo que intentar que el espectador acepte todo lo que hace el protagonista sin darle una razón lógica es un error. Porque uno no se acaba de llegar a creer realmente nada de lo que pasa, y la tensión y el agobio que puede haber son más bien gracias a un hábil juego del equipo técnico que otra cosa.

Uno de los grandes reclamos de la película (para mí, el mayor), es ver a Luis Tosar haciendo un papel de esos de malo malísimo que tanto nos gustan. Ya he oído decir que este año podría volver a subir a recoger un Goya al mejor actor protagonista, quitándoselo al que, para mi, hace la mejor interpretación masculina del año hasta el momento, que es José Coronado en “No habrá paz para los malvados” (2011). Me aventuro a decir que eso no pasará, porque Coronado esta inmenso, irreconocible, mientras que Tosar, estando muy bien, como siempre, no hace ni de lejos su mejor papel en esta película. Eso no es culpa suya, sino de, como he dicho antes, un personaje plano y sin matices, del cual no se pueda sacar más de lo que hace el propio Tosar. Eso sí, esas miradas terroríficas son impagables. Me gustan más Marta Etura, guapísima y encantadora, y Alberto San Juan, ambos totalmente naturales, tal vez porque sus personajes son los más realista y cercanos. Más problema tienen los secundarios, como Petra Martínez, inexplicablemente exageradísima, Iris Almeida, muy forzada y poco creíble, u Oriol Genis, como el administrador, un personaje totalmente prescindible, y que no queda claro si al final sabe algo del protagonista o no.

– El momento: cuando César lucha por quedarse dormido en casa de Clara, y al día siguiente tiene que salir de allí sin que le vean. El momento más estresante y agónico de la película, pone completamente en tensión.

– La frase: “Feliz. Ese es justo mi problema. Que yo no puedo ser feliz. Nunca lo he sido, ni cuando me han pasado cosas buenas. No os podeis ni imaginar lo que es levantarse cada día sin ninguna motivación. Los esfuerzos que tengo que hacer para encontrar una razón, sólo una, para no mandarlo todo a la mierda. Os aseguro que pongo todo mi empeño en ello, todo, todos los días de mi vida”

– Conclusión: aquella maravilla cinematográfica llamada “La vida de los otros” (Das Leben der Anderen, 2006) ya nos enseñó lo que puede influir alguien desconocido y supuestamente neutral en la vida cotidiana de las personas, en aquel caso para bien. En “Mientras duermes” se nos muestra la otra cara, cuando la persona que te espía no quiere ayudarte, sino hacerte daño. La película sabe poner nervioso al espectador y no dejarle indiferente, lo cual ya es bastante. Y el resultado nada más salir de la sala es bastante satisfactorio. Luego, una vez que se te enfría la cabeza y piensas en la película con un poco de distancia, te das cuenta de que el guión está lleno de trampas en las que hemos caído, y que tiene un aire mucho menos clásico, mucho menos parecido a Hitchcock o Polansky de lo que cabría desear. Pero, aún con sus defectos, se consigue lo esperado, que es pasarlo mal viéndola, bastante mal. Se pasa miedo con sus agobiantes situaciones, algunas de ella tan terribles que llegan a ser grotescas. Balagueró en estado puro, vamos.

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