“Freaks” (Tod Browning, 1932)

Freaks

Ya son miles los espectadores que coinciden en creer que La parada de los monstruos es mucho más que una película. Al cabo de los años, y una vez olvidadas viejas polémicas, podemos ver esta obra maestra como el testimonio más directo, sensible y descarnado que nos legó su realizador, Tod Browning.

“La bella trapecista Cleopatra (Olga Baclanova) –escribe Carlos Nolla– se casa con un enano del circo, y no por amor precisamente, sino tan sólo por su dinero. Con la ayuda de su amante, Hércules, trama un complot para asesinar a su diminuto marido. Sin embargo, son descubiertos y una terrible venganza se cierne sobre ellos. Esta se consuma en unas escenas de pesadilla, en las que, entre truenos y rayos apocalípticos, los monstruos deformes del circo persiguen, cercan, acosan a los culpables del intento de asesinato de uno de los suyos. En la escena final del film, considerada como de los momentos de shock más logrados de la historia del cine, se nos ofrece el espectáculo impresionante de la transformación de la trapecista, por la terrible cirugía de los monstruos, en una verdadera gallina humana. La crueldad realista de las imágenes, el dramatismo, son las constantes del film. Sin embargo, ello se deriva de la simple presencia de los actores. No se trata de una idea preconcebida por parte del realizador, que, al contrario, nunca explota esta circunstancia para intentar sobresaltar al espectador. Incluso las pinceladas de humor que aparecen a lo largo de la película están impregnadas de ese dramatismo al que hacíamos referencia. (…) Por todo lo expuesto se deduce que, evidentemente, Freaks es una obra de argumento, pero destaca por su importancia documental, ya que uno de los objetivos de Browning, gran conocedor de las interioridades del circo, como hemos visto, es ofrecer al espectador una visión de la verdadera existencia de estos seres” (Terror Fantastic, 1, octubre de 1971).

Freaks

“Con su imaginación romántica, alimentada por constantes lecturas, el joven Browning idealizó las caravanas ambulantes de gitanos que acampaban en las afueras de esa localidad. Atraído por el mundo de los cíngaros, procuró acercarse a ellos y a todos los feriantes que organizaban espectáculos por la zona. Sin pensarlo mucho, huyó de casa durante el verano de 1896 y se unió a una compañía de estas características, con bailarinas, cómicos y fenómenos humanos (freaks), aquejados por malformaciones atrayentes para el público de la época. (….) El rodaje de Dráculatranscurrió en total desorden, debido en gran medida a las frecuentes ausencias de Browning, que obligaban al operador Karl Freund, que apenas hablaba inglés, a ocupar el puesto del director. (…)

Harry Earles, el famoso enano, comentó entonces a Browning que la Metro-Goldwyn-Mayer había comprado los derechos del relato Espuelas (1923), de Tod Robbins, que narra una oscura historia de fenómenos de feria. Browning se hizo con el proyecto, para cuyo rodaje fue contratado un grupo de personas afectadas por diversas deformidades, habituales en ese tipo de espectáculos. El actor principal fue el propio Harry Earles, que observó satisfecho cómo su amigo recreó un ambiente que ya conoció en su juventud. Sin embargo, a su estreno, La parada de los monstruos(1932) supuso un escándalo extraordinario, repitiéndose las peticiones de censura. Todo ello significó un serio descalabro profesional para Browning, que ya nunca se recuperó. Dirigió, desganado, algunas películas de encargo, pero la depresión le fue ensimismando cada vez más” (Guzmán Urrero. Cita tomada de la Enciclopedia Universa1, Micronet, 2000).

Freaks

“Browning –escriben David J. Skal y Elias Savada–, eligió una amplia diversidad de rarezas humanas para adornar el film, y dispuso de suficientes candidatos como para poder adoptar una actitud selectiva. Entre los rechazados figuraban una «chica con piel de elefante», un muchacho con piernas deformes similares a las de un perro, un enano llamado la Gran Garrapata, un hombre tatuado, un gigante, y un grupo entero de pigmeos. Daisy y Violet Hilton, hermanas siamesas unidas por la cadera, eran rostros familiares en el teatro de variedades. En una feria de atracciones de Montreal, los buscadores de fenómenos descubrieron a Johnny Eckhardt, conocido profesionalmente como Johnny Eck, un asombroso «medio hombre» cuyo cuerpo finalizaba por debajo de la caja torácica. El príncipe Randian, carente de brazos y piernas, era un nativo de la Guayana Británica capaz de afeitarse y de liar y encender cigarrillos utilizando solamente su boca. Pete Robinson era un «esqueleto humano» que pesaba menos de treinta kilos. Oiga Roderick (nombre verdadero: Jane Burnell) era una mujer barbuda tradicional, y Koo Koo (lachica pájaro de Marte) al parecer padecía progeria, una rara enfermedad que provoca un envejecimiento rápido y prematuro. (…) Entre las otras rarezas figuraban el hermafrodita austriaco Josephine / Joseph, dos mujeres sin brazos, varios enanos (incluido Angelo Rossitto, el único de los fenómenos que disfrutaría de una larga carrera en Hollywood), una mujer gorda, una «chica tortuga», un tragador de sables, un comedor de fuego, y demás”.

Freaks –añaden– comenzó a rodarse a mediados de octubre de 1931. La actriz Leila Hyams se mostró impresionada. Cuando vio por primera vez «la colección de monstruos reunida en el plató, me pregunté si iba a ser capaz de soportarlo. Mi primera reacción fue un sentimiento de intensa piedad», reconoció. (….) Pero pronto se dio cuenta de que estaba desperdiciando su piedad. «Los monstruos no se compadecían de sí mismos en absoluto (…), puede que sintieran compasión por el otro tipo que tenía un defecto terrible, pero ninguno de ellos sentía piedad de sí mismo.» El director artístico Merrill Pye recordaba que fue un rodaje excepcionalmente tranquilo y que, a pesar de sus sensacionales intérpretes, no atrajo curiosos” (El Carnaval de las Tinieblas. El mundo secreto de Tod Browning, maestro de lo macabro en el cine de Hollywood, Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Filmoteca Española, 1996).

Sinopsis

Hans, es un enano que trabaja en el circo de madame Tetrallini y que está prometido a Frida, otra enana. Pero él está enamorado de la bella trapecista Cleopatra, que le desprecia por su deformidad como al resto de fenómenos de feria del circo que forman un grotesco pero unido grupo.

Cuando Hans hereda una fortuna la trapecista idea un plan para quedarse con su dinero ayudada por Hércules, el forzudo.

La Parada de los Monstruos (Freaks, 1932) es la obra maestra de Tod Browning, director de Drácula (Dracula, 1931) con Bela Lugosi y uno de los directores fundamentales del género de terror. Es una película tan extraña como fascinante que estuvo prohibida durante más de veinticinco años tras su estreno y sufrió numerosos cortes de metraje por parte de la productora MGM motivados en buena parte porque los monstruos eran reales y no actores disfrazados o efectos especiales.

FUENTE: http://www.thecult.es/Cine-clasico/freaks-tod-browning-1932.html

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