Entrevista, Joel Coen y Ethan Coen.

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Pregunta: Con vuestra última película Inside Llewyn Davis habéis conseguido un Gran Premio en Cannes. ¿Consideráis vuestro estilo más europeo que americano?

EC: Bueno, nuestro estilo es nuestro estilo, y somos americanos así que…

JC: Es algo que siempre me ha resultado curioso. La gente suele pensar que si una película alarga los planos más de x tiempo es imposible que sea norteamericana. No sé cómo deberíamos tomárnoslo en realidad…

Pregunta: Aun así, vuestro cine goza de un gran éxito tanto en el mercado europeo como el de vuestra tierra natal.

JC: Ciertamente, lo cual hace que nos sorprenda más que nos consideren cineastas “Indie”. Somos independientes en el sentido de que grabamos lo que nos gusta, pero el dinero esta ahí.

EC: Nuestras películas no se cotizan nada mal, y como no nos gastamos el dineral que se gastan otros en efectos especiales y marketing, los productores nos adoran a la hora de financiarnos producciones.

Pregunta: ¿Nunca habéis tenido problemas a la hora de conseguir productor?

JC: No vamos a decir que fue llegar al mundillo y besar el santo, pero…

EC: Pero casi que sí, aunque fue todo cuestión de suerte.

Pregunta: ¿Suerte?

EC: Sí, y de un montón de coincidencias. Podría decirse que la película que nos lanzó definitivamente fue Barton Fink y la Palma de Oro que conseguimos con ella en 1991.

JC: Se juntaron dos factores: mientras escribíamos Muerte entre las Flores sufrimos un bloqueo artístico, así que para despejarnos realizamos esa pequeña película durante el rodaje de la otra. Y dio la casualidad de que el jurado de Cannes era el idóneo para que esa película ganara.

EC: Y de hecho ganó por unanimidad…

Pregunta: Barton Fink era un escritor de teatro que daba el salto al cine, con deprimentes resultados. Llewyn Davis, basado parcialmente en el mentor de Bob Dylan, es un cantautor de folk de los que pasan bajo el radar. ¿Os gusta rodar sobre fracasados?

EC: Por supuesto que sí. Son mucho más humanos, mucho más cercanos.

JC: Se nos haría aburrido contar historias sobre gente perfecta a la que le sale todo bien.

EC: O incluso sobre gente perfecta a la que le sale todo mal. Nos gusta que nuestros personajes no sean el típico “buen tipo”.

Pregunta: Sin embargo  y  aunque coqueteéis con la idea, vuestros protagonistas rara vez podrían clasificarse en este concepto tan a la moda de “antihéroe”, ¿cierto?

EC: Esta moda es precisamente algo que no entiendo. Poner a un personaje claramente desagradable a la cabeza de tu película y pretender que a la gente le caiga bien. Lo más parecido que tenemos nosotros es al protagonista de Muerte entre las flores, pero en ningún momento pretendemos que sea alguien con el que deba identificarse el espectador.

JC: Más que un antihéroe podría decirse que es un “anti-villano”.

Pregunta: Hombre, en vuestras películas hay ladrones, convictos, gente que no duda en usar la violencia para salir adelante…

JC: Pero actúan con una naturaleza muy humana.

EC: En cierto modo nos preocupa que nos pase como a Martin Scorsese con Taxi Driver: puso a un sociópata como crítica a la sociedad americana que glorifica a asesinos y ¿qué hace la gente? Glorificar al personaje del asesino.

JC: Tomemos por ejemplo a Lebowski. Es ciertamente un merdellón. Pero todas sus acciones las hace con una buena intención en su corazoncito.

EC: O los protagonistas de O Brother. Siendo todos y cada uno de ellos criminales condenados, y con sus múltiples defectos cada uno de ellos, en ningún momento buscan hacer el “mal”.

Pregunta: ¿Existe una glorificación del mal en el cine de hoy?

JC: De algún modo sí. Es como si personajes que deberían ser buenos hicieran todo lo posible por parecer lo más malotes que les permita la calificación por edades. A nosotros nos va otro estilo.

EC: Es lo que parodiamos en cierto modo en Quemar después de leer. Está basado en la novela “Quemar antes de leer”, pero nos hacía mucha gracia colocar a un montón de personajes desagradables que pensaban que estaban en el tipo de película equivocada y pretendían hacerse los malotes para acabar escaldados.

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Pregunta: Sobre el tema de adaptación de novelas, las compagináis con obras totalmente originales sin solución de continuidad aparente. ¿Cómo se os ocurren las ideas para cada película?

JC: Oh, a veces tenemos ideas buenas, otras veces buscamos inspiración en la vida real como con Inside Llewyn, y a veces adaptamos novelas que nos gustan, con mayor o menor fidelidad. O Brother al fin y al cabo no es más que una versión muy libre de La Odisea.

EC: En el caso de No es país para viejos, la historia nos gustaba tanto como para adaptarla lo más fielmente posible dentro de nuestro estilo.

Pregunta: Cuando trabajáis sobre ideas vuestras se detecta mucho más simbolismo, rozando a veces el realismo mágico.

JC: Nos gusta mucho el realismo mágico, pero sin ponerte los símbolos en la cara.

EC: El espectador debería ser siempre libre de interpretar.

JC: Nos pasa mucho con películas como O Brother, Raising Arizona y sobre todo Barton Fink.

EC: Con Barton Fink se nos fue la mano [risas]

JC: No, pero en serio, tú ves O Brother y piensas “Hey, ¿El profeta ciego es un profeta de verdad o sólo un loco? ¿Es el Sheriff el diablo o su apariencia es sólo una coincidencia? ¿Tiene todo una explicación racional como asegura el personaje de George Clooney?

Pregunta: O lo que os habrán preguntado en miles de ocasiones: ¿qué parte de Barton Fink debe interpretarse como simbólica y que parte como literal?

JC: A eso es a lo que nos referimos. ¡Tú decides! Obviamente hay muchos indicios de que todo pueda ser una representación de lo que pasa dentro de la cabeza de Barton Fink. O de que el hotel sea el Infierno. Pero también puede ser que todo sea literal y que el vecino de Barton sea un asesino peligroso. ¿Por qué cerrarse a una sola posibilidad?

Pregunta: ¿No os hacen perder audiencia norteamericana ese tipo de historias?

EC: No empecemos con los prejuicios. Hay como unas ideas preconcebidas de que al público americano lo único que le gusta son las explosiones y las tías buenas fregando coches.

JC: El público general en los estados unidos no es mu y diferente al del resto del mundo. Lo que pasa es que en américa hay menos tradición de cine de autor, y las películas más alternativas rara vez llegan a nuestras salas, pero eso es más culpa de los distribuidores que piensan que la gente es idiota y que van a perder dinero importando las cintas más que de la gente en sí.

Pregunta: ¿Tiene que ver con eso la costumbre de hacer remakes de películas europeas?

EC: Probablemente. Los productores tienen miedo de que los americanos no vean cine europeo por ser europeo y prefieren rehacer una película plano a plano con tal de evitar riesgos.

JC: Hasta Haneke cayó el mismo en eso. Es el único director que conocemos que ha hecho exactamente la misma película dos veces.

Pregunta: ¿Os gustaría rehacer alguno de vuestros primeros trabajos?

EC: ¡Qué cansino sería! [risas]

JC: Creo que nos aburriríamos a la mitad, aunque en nuestras primeras películas no nos importaría haber tenido a mano algún que otro medio moderno que nos habría evitado más de un dolor de cabeza.

EC: Aunque en mi opinión todo tiene su encanto. Las secuencias de acción de Raising Arizona perderían ese aire tan cartoon cachondo si fuera todo CGI y más CGI.

JC: Yo habría dado lo que fuese por rehacer la escena final de O Brother con una vaca de verdad.

Pregunta: Y ¿qué opináis del tipo de películas que se hacen hoy en día?

EC: No nos importa el tipo de películas que se hagan, cada cual tiene sus gustos. A algunos les gusta las películas de superhéroes, a otros las biopic introspectivas.

JC: Lo que sí que nos desagrada es ver a un director haciendo una película que no le gusta.

EC: Es algo muy triste pero que siempre va a estar ahí. Gente con talento que por necesidad o por obligación de contrato hacen auténticos bodrios, y se nota cuando un director no ama su obra.

JC: Nosotros tenemos películas más buenas que otras, pero al menos todo lo que hicimos lo hicimos porque queríamos hacerlo, el resultado llega al final. Si te embarcas en un proyecto que de primeras no te convence, el resultado ya viene sellado.

Pregunta: “Haz lo que te gusta”. ¿Ese podría definirse como vuestro mensaje?

EC: Por supuesto, pero es que ese es un mensaje que se aplica a cualquier ámbito.

JC: Es la típica frase que ves colocada en cartelitos motivadores en una oficina gris.

EC: Pero ciertamente no hay que dejarse llevar por el cinismo. Nosotros creemos que una persona, haciendo lo que realmente le gusta, puede llegar lejos.

JC: “Y no hablo de kilómetros” [risas]

FUENTE: http://loremipsumforo.foroactivo.com/t118-entrevista-hermanos-coen

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