Cuando David Lynch se perdió en la carretera

Es en el lado oscuro de la mente donde los seres más peculiares esconden las secuencias más atroces que les ha tocado protagonizar, y donde el azar decide por nosotros la calidad de transformación de aquella realidad espesa. O por lo menos así pareciera recordarlo David Lynch cada mañana mientras se sumerge en su enorme taza de un café tan negro como el aura de sus proyecciones, tarareando melodías llenas de imágenes que progresan sobre el trazo de su batuta.

“Dick Laurent is dead” (“Dick Laurent está muerto”) anuncia una voz desnuda, a través del intercomunicador. De esta manera comienza la historia del intento fallido de Fred Madison, por lograr una transformación a conveniencia, vencido por la mecanicidad del azar y el espanto de sus propias limitaciones.

Lost Highway (“Carretera Perdida”) fue estrenada a principios de 1997, dos años después del juicio a O. J. Simpson por dos cargos de asesinato. Mucho después de haber terminado la película, David Lynch habló en una entrevista de cierta fijación con dicho juicio: “O. J. Simpson es un hombre que, al menos creo yo, cometió dos asesinatos y aun así puede continuar viviendo y hablando, jugando al golf y haciendo cosas, así que… ¿Qué hace la mente después de pasar por una experiencia como ésta? ¿Cómo se protege la mente de ese conocimiento y sigue adelante?”

Ya lo decía Fred Madison, protagonista de la película: “Me gusta recordar las cosas a mi manera; no necesariamente tal como ocurrieron.” Todo esto es parte de la reflexión que el director propone como sustento y desarrollo de una extraordinaria experiencia audiovisual, que trasciende a la categoría de sólo “película”.

Pero, ¿qué tienen las películas de David Lynch que nos hacen sentir tan incómodos, o tan deliciosamente confundidos, o tan lo que sea? ¿Qué tiene esta película que parece no tener tiempo y que después de haberla visto veinte veces, siempre parece ser la primera? ¿Qué es ese “algo” que danza entre líneas y no se ve, pero se siente en lo más profundo de la psique, ese “algo” que forma una película velada, dentro de otra? Si hemos de encontrar respuestas, bienvenidas sean las contemplaciones, de las cuales propongo las siguientes:

Sufrí durante varios meses buscando una respuesta sobre cómo David Lynch lograba ese ritmotan peculiar en sus películas, hasta que habiéndome sumergido en todo tipo de literatura relacionada con Lost Highway , encontré un fragmento donde Patricia Arquette, que encarna a Renee Madison y Alice Wakefield en la película, cuenta que gran parte de la música utilizada en el proyecto estaba ya decidida antes de rodar.

Recordemos que David Lynch además de dedicarse al cine también ha incursionado en la música, habiendo llegado a componer varias piezas que han pasado a formar parte de sus películas. Además cabe destacar que en noviembre de este mismo año, será publicado su primer disco llamado “Crazy Clown Time”, que independientemente de lo “bueno” o “malo” que pueda resultar dicho experimento, reafirma la gran importancia que Lynch le da al plano sonoro de sus múltiples universos.

Que el director haya pensado ya en la música antes de rodar la película, denota una fascinante forma musical de dirigir cine. Normalmente durante los ensayos y la misma grabación de algunas secuencias, Lynch pide que suene a todo volumen la pieza que acompañará las acciones, y si por motivos técnicos de sonido no es posible, se equipa con dos auriculares por los cuales por uno escucha el audio ambiente y por el otro la música correspondiente. El mismo Lynch recuerda cómo insistía a los actores en sentir el ritmo de la música y seguirlo durante el desarrollo de la grabación.

La ignorancia de los actores en relación a los eventos y relevancia de los personajes en la historia, parece ser otro de los elementos importantes para conseguir ese “algo”. Durante el rodaje de Lost Highway, Lynch nunca explicó nada a ninguno de los actores, a pesar de la poca comprensión que tenían del guión. Ninguno de ellos sabía con claridad qué parte de la película estaban rodando ni qué relación tenía con lo que ya se había hecho. ¡Y vaya mérito del director conseguir llegar al final del rodaje sin que el ego de alguna de sus estrellas se dispare y lo deje hablando solo!

Perfectamente podría haber ocurrido esto con Robert Loggia (que interpreta a Dick Laurent/ Mr. Eddy) que años antes hubo armado un berrinche importante en las narices de David Lynch, enfurecido por haber esperado tres horas para interpretar a Frank Booth en el casting de Blue Velvet, cuando el papel ya se lo habían dado a Dennis Hopper. Bueno, también se lo podrían haber dicho antes, ¿no? El caso es que semejante pataleta quedó grabada en la memoria de Lynch, el cual llamó directamente y sin dudarlo a R. Loggia para que interprete a Mr. Eddy en Lost Highway. Seguramente durante la grabación de la secuencia donde Mr. Eddy es insultado por un mediocre conductor, mientras da un paseo, Lynch le habrá dicho: “Recuerdas aquello que ocurrió hace años atrás cuando fuiste al casting de Blue Velvet? ¡Pues lo mismo!”

Por cierto, una curiosidad: ¿saben dónde ocurre dicha secuencia? Nada menos que en Mulholland Drive (L.A.), nombre que le dio título a la película que Lynch realizó cuatro años después de Lost Highway. En todo caso, es admirable como Lynch logra inspirar una fe ciega a su equipo, que lo siguen a donde haga falta para conseguir los extraños e inexplicables objetivos del director.

El visionado de Lost Highway (y de la mayoría de películas de Lynch), si se quiere disfrutar en su totalidad, conlleva a la praxis de una especie de atención dividida. David Lynch nos seduce con una superficie atractiva, con actores hermosos, escenas cargadas de sexo y violencia, una banda sonora muy “mainstream” donde encontramos a Marilyn Manson, Smashing Pumpkins, David Bowie, Lou Reed, Rammstein, NIN… ¿Les había comentado que Trent Reznor produjo la banda sonora de la película?

Incluso podemos escuchar “soundscapes” de su factoría, por ejemplo lo que suena cuando Fred y Renee miran los vídeos que aparecen misteriosamente en el portal de su casa. Como les iba diciendo, a pesar de esta superficie deslumbrante, Lynch nos cuenta una historia oscura de una forma hábil e inteligente, sin nada masticado y con todo por descifrar; todo lo contrario a lo que la industria aboga.

Por decirlo de alguna manera Lynch nos da una de cal y una de arena, consiguiendo un equilibrio muy peculiar entre arte y entretenimiento. Robert Loggia decía que el visionado de esta película debería implicar todos los sentidos, aunque la flauta mágica de Lynch nos da la opción de vivir la experiencia como cada uno decida vivirla o bien como cada uno pueda buenamente vivirla, y en cualquier caso disfrutar de algo diferente.

He visto a mucha gente gozar de la película sin haber entendido nada y a otros enojarse creyendo haber entendido todo, pero eso es lo que me maravilla de las obras como ésta, que nos dejan en evidencia y nos dejan desnudos frente a la cámara.

Por último y en ningún caso menos importante: Mary Sweeney. Confieso que suspiro mientras escribo su nombre. Mary Sweeney es la editora de Lost Highway y de la mayoría de películas de Lynch. Su forma de hilar las imágenes y de entender la edición nunca ha dejado de sorprenderme. La sensibilidad femenina que imprime en las películas de Lynch, genera un contraste que bajo mi punto de vista es parte fundamental de ese “algo” del que hemos venido hablando.

De hecho, si vemos Inland Empire donde el mismo Lynch se encarga de la edición, a pesar de conseguir igualmente un resultado increíble, se siente la ausencia de la mano de Mary. Y no es lo mismo. No es mejor, no es peor, simplemente no es lo mismo.

Y así podría estar durante días sumido en mil reflexiones sobre esta película, sobre David Lynch, sobre ese “algo” que nos desafía bajo el ruido de lo “evidente”, porque ustedes y yo ya nos conocíamos, ¿no lo recuerdan? Nos conocimos en vuestras casas, donde ustedes mismos me invitaron a pasar a formar parte de esa materia espesa que se esconde en el lado oscuro de la mente, la misma materia que nos hace olvidarlo todo y deambular sin rumbo, como perdidos en la carretera.

FUENTE: http://extracine.com/2011/09/cuando-david-lynch-se-perdio-en-la-carretera

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