Reflexión alrededor de “El huevo de la serpiente”

El huevo de la serpiente (Ormens agg, 1977)

 

 

Sobre el eterno tapiz de la noche. Así nos hemos visto todos alguna vez, asomados a la ventana observando cómo las nubes y la incertidumbre nos ganan lentamente la partida. Como un judío errante por las calles últimas de la Alemania libre, o quizá por los neones primeros del régimen de Hitler.
“El huevo de la serpiente” habla del miedo, del nazismo, de la diferencia… pero sólo es una excusa para llenar las salas. En realidad esta película (como casi todo Bergman bien entendido) no es sino un canto a la soledad del corredor de fondo, a los pasillos vacíos, a los matrimonios que ya no tienen nada que decirse. Bergman es silencio, y sin embargo, en esta cinta apunta algo que quizá no aparezca en otras de sus producciones.
La posibilidad de evitar el fracaso.
La breve posibilidad, efímera (y condenada al fracaso) que durante un instante de nuestras vidas se nos otorga para comprender que vamos a dar el paso en falso. Bergman nos habla de la soledad, como siempre, pero quizá durante un segundo…
Quizá durante un segundo se traiciona a sí mismo, casi sin darse cuenta, utilizando luego el título de la cinta para descubrir ante nosotros la parábola imposible del subtexto. En el debate final (¡magnífico!) entre David Carradine y el médico chiflado, queda de relieve el gran error que comete el médico, esto es, el gran error que cometió la historia: observar que la ascensión de Hitler al poder era un hecho inminente y sin embargo, creer que jamás podría tener lugar. El médico utiliza la siguiente metáfora: el primer nazismo no es sino las sombras de una serpiente proyectándose en su huevo, la breve silueta de la locura deslizándose entre la superficie del cascarón.
Quizá (hasta aquí mi apuesta, basada como siempre en lo personal) lo único que Bergman nos quiso decir es que nuestra particular tormenta sentimental, los celos, los errores, las noches sin dormir y los gritos no son sino las sombras sobre el cascarón de una serpiente mucho más terrorífica: el aislamiento sentimental. El fracaso de los protagonistas de “Secretos de un matrimonio” y “Pasión” (con Ullman en ambos casos) es el punto más extremo de lo que se avecina en “Un verano con Mónica” o “Juegos de verano”. Después de todo, puede que el mejor Bergman sea aquel tan humano que refleje nuestra propia miseria… como en un espejo.
huevo5
 
 
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s