SOY UN CYBORG: LO ÚLTIMO DE PARK CHAN – WOOK

Esta nueva película de Park Chan-Wook, luego de 2 años de su realización, recién ahora se está comenzando a estrenar. Muchos recordarán a este director por sus excelentes piezas cinematográficas que conformaban la “trilogía de venganza” (“Sympathy for Mr. Vengeance“, “Old Boy“, “Sympathy for Lady Vengeance“). “Soy un Cyborg” fué premiada en el festival de Sitges por su fantástico guión. Park Chan-wook deja a un lado el discurso de la violencia en pro de una construcción narrativa más simple, viva, bella y alegre con la que desarrolla una tierna historia de amor llena de fantasía e imaginación.

Tras el trauma que supone la pérdida de su abuela, separada de su nieta al ser ingresada en un hospital psiquiátrico, una niña empieza a buscarle sentido a su vida mediante un camino introspectivo cuya falta de respuestas la inducirá a creerse nada menos que un cyborg. “Soy un Cyborg” contiene escenas de acción desenfrenada y momentos de gran emotividad, así como un gran sentido del humor en su retrato de una adolescente que cree no ser de carne y hueso.

ENTREVISTA A PARK CHAN – WOOK:
¿Es “Soy un Ciborg” un filme sobre la búsqueda del sentido de la vida y la propia existencia?
La joven Young-goon, el personaje principal e interpretado por Lim Su-jeong, se pregunta a sí misma constantemente sobre el sentido de la existencia con la esperanza de descubrir cuál es su objetivo en la vida. Al no hallar respuesta en las personas, la joven llega al punto de empezar a amar las máquinas, las admira porque son las únicas que parecen comprenderla. De ahí que crea ser un cyborg.

Este filme está basado en una fantasía suya. ¿Cómo fue su proceso de desarrollo?
El origen del filme está en un sueño que tuve una vez en el que aparecía una mujer cuyo cuerpo estaba lleno de armas. Al principio quise indagar e investigar cómo era la vida de los pacientes de los psiquiátricos. Pero luego desistí y pensé que sería mejor no describir un hospital real. Entonces empecé a basarme en las personas de mi entorno: amigos, familiares y conocidos. No pretendía imitar a los pacientes reales, los de mi filme son como niños de siete u ocho años. Son más ingenuos y exagerados. En Corea todo el mundo es demasiado educado pero no hasta el punto de andar al revés para no dar la espalda a nadie como hace uno de los enfermos.

El personaje principal, la chica que cree ser un androide, padece de esquizofrenia debido a un trauma en la infancia. Haciendo un repaso a su filmografía, ¿se siente atraído por este tipo de personajes atormentados?
He de reconocer que me atraen los personajes traumatizados y la paranoia que les caracteriza, como se observa en filmes como “Old Boy”. Rain se siente vacío después de ser abandonado por su propia madre y le da miedo desaparecer, por eso empieza a robar, para rellenar ese vacío. A Young-goon le “quitan” la abuela, eso la marcará y ya siempre se sentirá culpable. No puedo evitar que aparezca la culpabilidad en todas mis películas… Frecuentemente me preguntan qué distingue mis obras de las de Bong Joon-ho, el director de “The Host”. Suelo responder que mientras que en sus películas aparecen personajes necios, las que dirijo yo están protagonizadas por seres extraños. Pero a pesar de los traumas que persiguen a los personajes, el filme no deja de ser una comedia romántica…

Cuando los médicos descubren que un paciente sufre de esquizofrenia intentan curarlo y eliminar sus síntomas. Los médicos que aparecen en esta película pretenden obligar a Young-goon a que deje de creerse un cyborg por la fuerza, pero no es así como deberían curarla. De este modo, jamás tendrán éxito. El protagonista masculino, Rain, (Park Il-sun) actúa de forma diferente. No le importan los síntomas que padezca la joven, lo único que le importa es que ella, que ha dejado de comer al creerse un robot –bajo su punto de vista es lógico porque no cree necesario alimentarse–, vuelva a hacerlo para poder sobrevivir. Acepta su fantasía. ¡El amor verdadero se demuestra así!

De sus películas siempre pueden hacerse varias lecturas. ¿Existe una óptica política en la represión que sufren los enfermos por parte de los médicos?
En “Soy un Cyborg” médicos y pacientes, dos comunidades bien distintas, deben convivir. Pero en ello no hay ningún objetivo político. Cuando los enfermos están con los doctores se sienten deprimidos y se muestran callados. Pero cuando los médicos les dejan solos reviven, juegan y se ponen traviesos. Tienen sus propios juegos y sus familiares y los doctores lo desconocen. Pero a pesar de ello, el ambiente que se respira en el filme es como el del clásico de animación “Toy Story” o como una excursión al parque.

Su última película representa un cambio de registro en comparación con sus últimas obras. ¿Este cambio tendrá continuidad?
Es totalmente distinta a lo que he hecho hasta ahora. “Soy un Cyborg” es más realista, ligera, simpática y viva que mis anteriores películas. Es cierto que hay violencia, hay escenas muy violentas, pero todas forman parte de la fantasía de la joven protagonista, los espectadores saben que todo es irreal, no inspiran miedo. En este sentido, la película está llena de contrastes, como en la escena final donde todo parece resolverse, pero no es así…

Y ¿si tendrá continuidad? De momento estoy trabajando en un filme de vampiros, más oscuro y violento, y tengo en mente rodar una película sobre la dictadura que vivió Corea del Sur la década de los 70’, cuando el país estaba sumido en un gobierno militar regido por el general Park. Esa época marcó e influyó para siempre a toda una generación de coreanos.

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