12 Monos: ensayo sobre la locura moderna

12 monos

Por Marcelo Scarinci

¿Qué sucedería si alguien volviera del futuro y nos contará lo que pasó? ¿O si supiera que va a pasar algo que nadie más sabe? Probablemente, si la convicción por demostrarlo fuera mucha, y la cantidad de pruebas nula, sería tildado de loco. Luego sería analizado, medicado e internado en un psiquiátrico.

Esta idea es la que nos plantea 12 Monos. La película -dirigida por Terry Gilliam y protagonizada por Bruce Willis y Brad Pitt- indaga la forma en que funciona la memoria; la idea de que nada es cierto o falso sino que depende de la opinión pública; la agonía de tener un conocimiento de que algo pasará y no poder remediarlo; y el sufrimiento de alguien que dice algo que cree cierto, pero por el cual lo tratan de loco.

La película tiene lugar en un futuro no muy lejano en el que un virus ha eliminado a cinco mil millones de personas y ha hecho inhabitable la vida en la superficie terrestre, por lo que los sobrevivientes deben vivir bajo tierra. Esperanzados de lograr volver a la superficie, los lideres de ese grupo de personas que viven bajo la superficie, cada tanto envían a alguien a controlar el nivel de toxicidad de la atmósfera, y a intentar averiguar algún indicio de cómo comenzó ese apocalipsis. Uno de esos hombres es James Cole (Bruce Willis), que por primera vez fue enviado a 1996, y allí se encontró con Jeffrey Goines (Brad Pitt).

Así comienza el film, en el cual nosotros nos ubicamos desde la perspectiva de Cole, uno de los locos (o no), y su mirada es la que nos da el director para todo el tiempo engañarnos y dejarnos en la duda de si estamos viendo un viaje en el tiempo real o una locura total.

Cole se diferencia de Goines, en que siempre estamos seguros de que el personaje de Brad Pitt está loco; mientras que el personaje de Willis nos mete en un mundo de confusiones.

Esa idea, esa duda o ambivalencia entre la locura y la realidad es el gran logro de 12 monos, y es algo que va más allá de una mera sensación de creer por momentos que Cole está loco o no, o de un intento de hacer que a los espectadores nos sorprenda el final del film. En esta duda perfectamente orquestada en realidad hay una crítica a la sociedad del consumo actual. Esta sociedad en la que quien no sigue los lineamientos esperados, o esa supuesta normalidad que se nos impone, rápidamente se lo medica, se le encuentra una enfermedad y se lo trata como un enfermo o un loco. O ambas.

FUENTE

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