Tres editores españoles hablan del escritor Osamu Tezuka (creador del manga Metrópolis)

Como aquel anciano profesor, Osamu Tezuka (1928-1989) habría respondido ‘Madadayo’ (todavía no) si le hubiesen preguntado si estaba listo para irse de este mundo. El dios del manga murió hoy hace justo 25 años a consecuencia de un cáncer de estómago, pero sus últimas palabras (“Te lo ruego, déjame trabajar”) siguen dando testimonio de una casi malsana pasión por el oficio: solía pasar cinco días a la semana en su estudio y llegó a apurar algún cierre dibujando en un taxi antes de coger un vuelo internacional.

Viñeta de ‘La canción de Apolo’ cedida por ECC Ediciones.

Más de 150.000 páginas catalogadas, 700 álbumes y 60 películas de animación dejó tras de sí el padre de ‘Astro Boy’, si bien más allá de la producción al peso se le venera dentro y fuera de su país como figura fundacional de un género que revolucionó para siempre en lo técnico (personajes de ojos mayúsculos, líneas depuradas, estilo cinematográfico), lo temático(humanismo, fe en la tecnología, respeto al medio ambiente, denuncia del militarismo, la corrupción política y el machismo, etc.) y lo estratégico (desarrollo del formato ‘tankoubon’ o volumen recopilatorio).

“Sus evocaciones de la condición del ser humano, con sus virtudes y defectos, presentes en los mismos, siguen aún hoy más vigentes que nunca”

Alfons Moliné, autor de ‘Tezuka. Memoria y Honor’ (2005)

“Es como Cervantes para España, Shakespeare para Inglaterra o Molière para Francia”, resume Jaime Rodríguez, primer editor en España de una figura clave en la cultura popular nipona cuya bibliografía en castellano sigue aumentando gracias a un renovado interés en tiempos recientes. Una apuesta sobre seguro que se ha materializado en la reedición de las series ‘Fénix’ y ‘Adolf’ (Planeta DeAgostini), la publicación de la novela gráfica ‘El libro de los insectos humanos’ (Astiberri) y el próximo lanzamiento de ‘La canción de Apolo’ (ECC). Casualmente, dicha ‘resurrección’ coincide con la celebración del Año Dual España-Japón.

Lejos del estereotipo de sexo y violencia

Artífice en Planeta DeAgostini de la versión autóctona de ‘Adolf’ (1999), ‘Fénix’ (2001), ‘Buda’ (2002), ‘MW’ y ‘El árbol que da sombra’ (ambos en 2005), Rodríguez expone cuál era su principal preocupación de cara a la presentación del hombre de las gafas rectangulares y la boina al público español. “Al afrontar la edición de ‘Adolf’ tuve bastante claro que quería transmitir su cualidad como narrador por encima del medio escogido. Era consciente de que la gente identificaba el manga como un subgénero y lo asociaba con sexo y violencia. No podíamos rebajar al autor y a una de sus obras magnas a ese nivel”.

Documental de la NHK sobre Tezuka (años 80).

“Le dimos el aspecto de un libro”, continúa el editor sobre lo que fue el germen de la Colección Trazado (‘Maus’, ‘From Hell’, ‘Palestina: en la franja de Gaza’). “Encargamos cubiertas especiales, incluimos un par de introducciones en dos de las entregas (una de las cuales la realizó un historiador especializado en las relaciones entre Japón y España durante el periodo reflejado en ‘Adolf’) y trabajamos la comunicación con prensa desde el respeto a la obra, su legibilidad y su dimensión artística. Los resultados han sido espectaculares, tanto en crítica como en ventas”.

Osamu Tezuka terminó la carrera de Medicina pero nunca llegó a ejercer Admiró la obra de Walt Disney y fue un ejemplo para Hayao Miyazaki y Akira Toriyama.Rechazó la invitación de Kubrick para ser director artístico de ‘2001: una odisea del espacio’.Trabajó durante tres décadas en ‘Fénix’, que acabó apenas un año antes de morir.

En otro sello, Rodríguez coordina ahora la salida al mercado de ‘La canción de Apolo’, del que EL MUNDO reproduce un par de viñetas en exclusiva. “La vamos a tratar como una obra autoral, no como un manga”, precisa sobre la historia del joven inadaptado Shogo Chikaishi. “Desde nuestro punto de vista, el autor trasciende lo que normalmente se identifica como manga. Muchos de sus lectores son personas que no leen cómics de ningún tipo, pero sí se acercan a este tipo de obra”.

Coincide Laureano Domínguez. “Es de esos autores que consigue llegar a diferentes generaciones. Seguramente tiene bastante que ver con ello el hecho de que trata temas universales y que supo reinventarse a sí mismo y hacer un tipo de manga más adulto”, añade quien se ha ocupado de poner al alcance del público el portentoso relato ‘noir’ protagonizado por Toshiko Tomura. O lo que es lo mismo: la incorporación de Tezuka al catálogo de Astiberri, que ya acoge a otros grandes maestros como Yoshihiro Tatsumi y Shigeru Mizuki.

Difícil negociación

“Descubrir una obra suya siempre es algo muy gratificante como lector”, reconoce por su parte David Hernando, director editorial de Planeta DeAgostini y otro de los privilegiados -con Javier García Peinado (Otakuland), Joan Navarro (Glénat) y Miguel Ortega Pereira (Dolmen)- que ha trabajado en España con material del legendario autor nacido en la prefectura de Osaka, para el que incluso se reclamó el Nobel de Literatura.

Tras el relanzamiento de Trazado y de las nuevas ediciones de ‘Fénix’ (12 tomos) y ‘Adolf’ (dos) en 2013, Hernando hace recuento de satisfacciones y también de alguna dificultad. “Lo complicado fue la negociación con los propietarios (la agencia que representa los derechos de Tezuka) al ir con mentalidad de obra en conjunto, no entrega a entrega”, apostilla. Ese intenso tira y afloja también lo ha vivido de cerca Domínguez: “Suele ocurrir con los agentes japoneses”.

Viñeta de ‘La canción de Apolo’ cedida por ECC Ediciones.

¿Y por qué resulta tan atractiva la obra de Tezuka para el aficionado a la historieta de aquí y de ahora? “Por la misma razón que, por ejemplo, ‘Ciudadano Kane’: por una ejecución técnicamente impecable (o casi) unida a una obra de gran calado artístico e intelectual, pero con una accesibilidad a la lectura pocas veces vista. ‘Adolf’ se lee sin darse uno cuenta. Y sin embargo, sus temas son de alto nivel. No hay muchas obras que puedan presumir de eso”, sintetiza Rodríguez. “Que se editen más títulos de Tezuka no hace sino llenar huecos de nuestra biblioteca ideal”, remacha.

Por su parte Hajime Kishi, asesor de la Sección Cultural y Prensa en la Embajada de Japón en España, pone el foco en el poder evocador de las historias de su compatriota. “Con ‘Astro Boy’ incorporó de una forma sofisticada el género de la ciencia ficción en el manga, convirtiendo al protagonista en un verdadero héroe novelesco en el que se inspiraron no sólo otros autores del género, sino también muchos ingenieros, que eligieron su profesión con el sueño de crear un robot como él”.

“En ‘Black Jack'”, detalla Kishi, “el protagonista es un experto cirujano que desarrolla su trabajo para quien necesite contratar sus servicios.Los manga donde los protagonistas son médicos -como el propio Tezuka- siguen proliferando en los semanarios de cómic japonés aún a día de hoy”.

Alfons Moliné escribió para la editorial Sins Entido el análisis ‘Tezuka. Memoria y Honor’ (2005). Suya es también la evocación del epílogo de ‘Metrópolis’ (2004): “No pudo vivir lo suficiente, lamentablemente, para presenciar la gran difusión a nivel global de su obra (…), pero el hecho de que sus manga sigan encandilando a millones de lectores de todo el mundo lo habría hecho sentirse muy orgulloso; en especial, porque sus evocaciones de la condición del ser humano, con sus virtudes y defectos, presentes en los mismos, siguen aún hoy más vigentes que nunca”.

Fuentehttp://www.elmundo.es/cultura/2014/02/09/52f4a9e922601dca708b4573.html

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