Entrevista a Fernando Spiner

El último fim de Fernando Spiner, el western gaucho Aballay -basado en el cuento homónimo de Antonio Di Benedetto- provocó la curiosidad de espectadores y críticos en el último festival de Mar del Plata, y terminó alzándose con el Premio del Público y el premio Moviecity.
Tal vez lo que le garantizó dicho éxito, y lo que abre la posibilidad de un éxito a mayor escala en su próximo estreno comercial, es su habilidad para combinar el cine de género con características extremadamente “argentinas” -pero sin desentonar ni exagerar-; ese justo equilibrio que lo convierte en un film accesible y de calidad, una combinación que no siempre se logra en el cine nacional.
Su director nos cuenta, en esta entrevista, el proceso de gestación del proyecto, cómo hizo para mezclar al western con la literatura gauchesca y cómo fue la experiencia de filmar en el interior del país.


El ángel exterminador: ¿Cómo surgió el proyecto de Aballay?

Fernando Spiner: Conocí el cuento de Antonio Di Benedetto en el año 1989 en Roma. Un amigo me prestó un libro donde estaba “Aballay”.
Lo primero que me atrajo fue el impacto que en la mente de un gaucho Argentino del 1900 produce una cita bíblica sobre mártires de la antigüedad, y ese modo tan genuino que el personaje usa para su propio martirio.

EAE: Sabemos que la película tuvo un largo tiempo de gestación. ¿Cómo lograste, finalmente, concretar el proyecto?

FS: Efectivamente: desde aquel momento, fue un proceso de 20 años. Pude concretarlo gracias a que el proyecto gano el premio del Bicentenario, y el INCAA se transformo en coproductor del film. A partir de allí se fueron sumando otros.


EAE: Tu cine tiene una relación bastante estrecha con la literatura argentina: en Adiós, querida luna trabajaste con un texto previo (una obra de teatro de Sergio Bizzio); y también  escribiste el guión de La sonámbula en colaboración con Ricardo Piglia. ¿Cómo entendés esta relación? ¿Quiénes son tus principales referentes literarios, y cómo considerás que influyeron en tu trabajo cinematográfico?

FS: También en Bajamar hicimos con Fabián Bielinsky y Pablo de Santis una adaptación de una novela de Raúl García Luna. Lo que dicen es tal cual. Tengo muy variados referentes literarios, pero la influencia es más cinematográfica.

EAE: ¿Y cuáles son tus principales referentes cinematográficos?

FS: Los Clásicos.

EAE: ¿Cómo fue la experiencia de rodar Aballay en escenarios naturales, en el interior del país, teniendo en cuenta que venías de un proceso muy diferente como el de Adiós, querida luna?

FS: Fueron experiencias bien disímiles. Adiós, querida luna fue el paradigma de lo más fácil, en términos productivos: cuatro actores y una única locación en un estudio.
En el caso de Aballay es todo lo contrario: un film en el que todo es mas difícil, con muchas locaciones diferentes, muchos exteriores, más de una hora de traslado diario hasta cada locación por caminos precarios, la convivencia con  un equipo numeroso, la coordinación para el  traslado, alimentación y descanso de los humanos, y de los caballos, los jinetes, los disparos, las caídas, las muertes, los efectos, etc., etc.…  Rodando en lugares desérticos y hostiles, trabajando a gran intensidad muchas horas todos los días…
La experiencia de rodar Aballay en escenarios naturales, en el interior del país fue determinante. Recorrimos junto a Pablo Salomón,  productor ejecutivo del film media Argentina, y a Amaicha llegamos gracias a que el ente de Turismo de Tucumán nos invito a conocer la provincia.
Allí  tuvimos el tino de pedirles permiso a la comunidad indígena Amaicha, para hacer la película en las que sabíamos eran sus tierras, y eso motivó un encuentro con el Cacique de la comunidad y su consejo de ancianos, que produjo un gran entusiasmo en ambas partes, e hicimos acuerdos de mutua conveniencia.

Juntos construimos la pulpería de la película que ahora es un centro cultural de la comunidad Amaicha.
Ellos nos hicieron conocer lugares secretos fabulosos para nuestra película. Tuvimos que abrir caminos para poder filmar allí, y ahora a la comunidad Amaicha le permite explotarlos turísticamente. Además trabajaron con nosotros en la película en diferentes roles.
Establecimos un vínculo muy enriquecedor para todos y para la película, y nos trajeron la bendición y protección de la Pacha Mama.

EAE: Tus películas de ficción son muy diferentes entre sí, pero hay ciertos elementos comunes que las conectan. En todas ellas trabajaste con los géneros (algo poco frecuente en nuestro cine), pero desde una apropiación, podríamos decir, muy “argentina”. En ese sentido, ¿cómo fue el trabajo en Aballay? ¿Cómo se construyó esa fusión entre una suerte de gauchesca, de características locales, y un género tan clásico como elwestern? ¿Crees que es un género que puede funcionar en nuestro país?

FS: Esos fueron desafíos importantes de la película. Incursionar en un género como la gauchesca con la decisión de eludir la más tradicional y arquetípica. Había que encontrar una verdad donde anclarnos, y eso fue lo muy significativo que encontramos en los valles calchaquíes.
Por otro lado la idea de hacer un western fue muy clarificadora, y también poder arraigarme en una tradición que aunque pequeña, fue muy importante dentro del cine argentino, de la que participaron creadores como Mario Soffici, Ulyses Petit de Murat, Homero Manzi, Lucas Demare, Hugo Fregonese y Leonardo Favio, entre otros.
Me siento orgulloso de que Aballay, el hombre sin miedo pueda ser un eslabón más dentro de esta tradición.


EAE: Creemos que tus películas buscan acercarse al público; tu propuesta no es hermética ni distanciada, sino todo lo contrario; hay algo en ellas que las hace muy “accesibles”. ¿Cómo planteas tu relación con los espectadores a la hora de construir un film? ¿Cómo pensás a tus espectadores desde la realización?

FS: Qué bueno lo que dicen, me alegra. ¡Gracias! Intento ser sincero conmigo sobre lo que me gusta y lo que no, y me tomo como el referente de espectador.

EAE: ¿Tenés algún otro proyecto en mente?
Tengo varios, lo que no tengo es la cabeza para contárselos. Ahora el proyecto es estrenar Aballayel hombre sin miedo, y poder cerrar la experiencia mostrando la película al público. ¡Ojalá venga mucha gente a verla!

Por : Luciana Calcagno y Griselda Soriano

Fuente: http://www.elangelexterminador.com.ar/articulosnro.16/spiner.html

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