Entrevista, “Con ‘Pollock’ he descubierto la paciencia”

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Si hay alguien que ha heredado el estilo de Gene Hackman o Robert Duvall en la pantalla, ése es Ed Harris, pocas veces reclutado en una película como actor principal, pero encarnando esos papeles secundarios capaces de darle carácter a un filme. Un trabajo reconocido con cuatro candidaturas al Oscar en menos de una década por Apolo 13, El show de Truman, Las horas y Pollock. En esta última película, estrenada en Estados Unidos en febrero de 2001 y con la que Marcia Gay Harden consiguió, un mes más tarde, el Oscar a la mejor actriz secundaria, lo suyo fue una labor de amor en la que también hizo las veces de productor y director a la hora de llevar a la pantalla la vida de Jackson Pollock. El filme, que se estrena hoy en España, cuenta la historia de uno de los artistas más destacados de la pintura estadounidense del siglo XX cuyo genio era comparable a su temperamento, un alcohólico que murió a los 44 años al chocar su coche contra un árbol.

Pregunta. ¿Qué le atrajo de Pollock para meterse en su vida?

Respuesta. Sería como intentar explicar por qué te enamoras de alguien. Es difícil. Como actor estaba buscando algo interesante a lo que meterle el diente, un personaje complejo, excitante como individuo, y la sugerencia me llegó literalmente como un regalo de cumpleaños. Fue en 1986, cuando mi padre me mandó un libro de Jeffrey Potter titulado To a violent

grave, con una foto de Pollock en la portada y una nota suya diciendo que si no veía un cierto parecido conmigo. No era lo que definiría como un tipo campechano y feliz, pero fue capaz de romper los moldes en el mundo del arte y eso me fascinó. Me encantó su capacidad como artista de alcanzar ese punto al que nadie ha llegado antes. Es algo bastante imposible para un actor.

P. Sin embargo, ésa parece la ambición de su carrera, desapareciendo detrás de sus personajes con trabajos como el de Apolo 13, El show de Truman, Las horas o Pollock.

R. Prefiero pensar que soy un actor, no una estrella, y me tomé las candidaturas, o el Oscar a Marcia Gay Harden, como una forma de dar a conocer al público un trabajo difícil o centrado en un tema poco agradable al que no se acercarían de otra forma.

P. Aun con los premios, la película ha tenido una distribución muy lenta fuera de Estados Unidos. ¿Cuáles han sido los problemas del filme?

R. Ha sido una obsesión de diez años que ha pasado por todo tipo de penurias, no tanto financieras como de guión o legales. Estás hablando de una biografía intensa con la que quieres hacer una película de dos horas que sin ser comercial al menos sea accesible. También hubo trabas legales por parte de Ruth Kligman (la amante de Pollock que sobrevivió al accidente automovilístico) y, por supuesto, todo el mundo tuvo que trabajar a porcentaje, saltándome hasta la regla más básica de Hollywood que es la de nunca invertir tu propio dinero.

P. ¿Ha sido esta inversión de tiempo y dinero la que le llevó a dirigir finalmente la película?

R. La verdad es que durante muchos años ni se me pasó por la cabeza, y no fue hasta unos meses antes de que empezáramos a rodar cuando me animaron a dirigir la cinta. Creo que entonces me di cuenta de la relación tan íntima que había establecido con Pollock y con su mundo, tanto que no quería que la película fuera la visión de un extraño.

P. ¿Con la dirección ha descubierto una nueva profesión?

R. Más bien me he dado cuenta de las diferencias que existen entre actuar y dirigir. Ser actor es una expresión personal mientras que dirigir es otro mundo completamente diferente. He descubierto un nuevo sentimiento de colaboración, un espíritu de tolerancia, incluso de paciencia que no tenía antes. Cuando eres actor, vas, haces tu trabajo y te puedes volver a tu camerino, mientras que como director tienes bajo tu responsabilidad a cientos de personas.

P. ¿Le han quedado ganas de repetir?

R. Me siento más seguro de mi trabajo, así que supongo que lo volveré a hacer, pero cuando mi hija sea mayor (Lily Dolores tiene ahora 10 años). Todavía quiero formar parte de su infancia. Hay que pensar que incluso una película normal te puede llevar un par de años de dedicación absoluta. Más bien tirando a cuatro.

P. ¿Sigue siendo difícil encontrar títulos en los que interesarse?

R. Con una cultura como la que tenemos, donde todo va tan rápido y lo que premian son las imágenes rápidas y los efectos especiales, con un presidente que es incapaz de hablar el inglés con propiedad, no es de extrañar que no sea tan fácil de encontrar algo bien escrito.

Fuente: http://elpais.com/diario/2003/10/10/cine/1065736803_850215.html

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