ENTREVISTA A WIM WENDERS DIRECTOR DE ‘LA SAL DE LA TIERRA’

El realizador Wim Wenders nació en Dusseldorf, Alemania en el año 1945. Después de haber estudiado medicina y filosofía durante dos años y tras pasar un año en París como pintor, asistió desde 1967 a 1970 a la Universidad de Cine y Televisión de Munich.

Actualmente es una de las figuras más relevantes que sobresalieron con el “Nuevo cine alemán” de los años 70. Así que al poco tiempo, en 1971 fue uno de los fundadores de la distribuidora alemana de cine Filmverlag der Autoren y en el año 1975 fundó su propia productora, Road Movies, en la capital alemana, Berlín. Como director de películas de autor, Wenders también trabaja en el medio de la fotografía, con impactantes imágenes de paisajes desolados, abordando temas como la memoria, el tiempo y el movimiento. Algunas de su serie esta titulada “Imágenes de la superficie de la Tierra” y “Lugares, extraños y tranquilos”, expuestas en numerosos museos e instituciones de arte por todo el mundo. El directora también ha publicado numerosos libros con ensayos y fotografías; “Inventando la paz” junto a Mary Zournazi, publicado por I.B.Tauris, Londres.

En los 80´s Wenders se convirtió en miembro de la Academia de las Artes de Berlín y es doctor honoris causa por diferentes universidades como; la Universidad de la Sorbona de París (1989), la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo (1995), la Universidad de Lovaina (2005) y la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Catania (2010). Activo y miembro fundador y presidente de la Academia de Cine Europeo y también de la Orden francesa del Mérito. Actualmente enseña cine en la Universidad de Bellas Artes de Hamburgo.

En estos momentos el director vive en Berlín junto a su esposa, la fotógrafa Donata Wenders y se encuentra en fase de posproducción de su próxima película en 3D “Everything will be fine”, cinta protagonizada por James Franco, Charlotte Gainsbourg y Rachel McAdams.

¿Hace cuánto que conoce al fotógrafo Sebastião Salgado? ¿Conocía su trabajo antes de conocerlo?

De eso hace ya casi 25 años que conozco a Sebastião Salgado. Hace ya tiempo que compré dos fotos suyas que me conmovieron profundamente y las enmarqué, y desde entonces están colgadas encima de mi escritorio. Y esas dos fotografías me llevaron a visitar poco tiempo después una exposición llamada At Work. Así que desde entonces, he sido un admirador incondicional del trabajo de Sebastião, a pesar de que sólo lo conocí en persona hace cinco o seis años atras.

¿Cuál fue el impulso de este proyecto?

Tuvimos una reunión en sus oficinas en París y pude visitar su estudio y ahí descubrí Génesis. Esta era un nuevo y atrayente punto de partida de su trabajo y como siempre, un proyecto de enorme relevancia con una extensa trayectoria. Y me fascinó su compromiso con el trabajo y también su determinación, poco tiempo después volvimos a reunirnos y nos dimos cuenta de que a ambos nos gustaba el fútbol, y empezamos a hablar de fotografía en general. Así que un buen día, me preguntó si querría acompañarle a él y a su hijo Juliano en un viaje sin un objetivo concreto y para él que necesitaban el punto de vista de un “desconocido”.

 

Y una vez que decidió codirigir la película junto a Juliano, el hijo de Sebastião Salgado, ¿tuvo muchos cuestiones que resolver? Como ¿La gran cantidad de material, con la elección de las fotografías? Y con el descubrimiento de algunas secuencias de Juliano fotografiando a su padre, ¿descubrió más materiales de archivo?

Pues la verdad es que uno de mis mayores problemas fue la abundancia de material disponible. Y es que Juliano había acompañado a su padre durante muchos de sus viajes alrededor del mundo, y así que contaba ya con horas y horas de imágenes documentales. Así que tenía pensado en acompañar a Sebastião en dos “misiones”: una al norte de Siberia y la otra en una expedición en globo sobrevolando Namibia. Pero los tuvimos que cancelar porque me puse enfermo y no podía viajar. Entonces fue cuando empecé a centrarme en su trabajo fotográfico, y así grabamos algunas entrevistas en París, pero surgió que a medida que descubría su trabajo tenía más preguntas sobre él, y por supuesto, que tuve acceso a una gran cantidad de archivos e imágenes.

Su apariencia en la película es cálida y discreta, así que ¿dónde tuvieron ligar las entrevistas a Sebastião? ¿Y cual fue su criterio para la elección de las fotografías?

Durante las primeras entrevistas yo aparecía delante de la cámara, así que a medida que nuestras conversaciones iban avanzando me dió la sensación de que debía “desaparecer”. Debía de dejarle todo el espacio posible a Sebastião y, por encima de todo, a sus fotografías. Había que dejar que el trabajo hablara por sí mismo. Fue encontes cuando adopte el enfoque de un director utilizando una especie de cuarto oscuro: donde Sebastião estaría situado enfrente de una pantalla, mirando las fotografías, y así mientras respondía a mis preguntas sobre esas mismas fotografías. Como la cámara estaba detrás de la pantalla, grabando sus fotos -de una forma- con la ayuda de un espejo semitransparente. Conseguía que mirará sus fotografías al mismo tiempo que al espectador. Y así me pareció el escenario más íntimo para que el público descubriera su trabajo y a su vez, oyera cómo se expresaba. Cortando casi todas las entrevistas “tradicionales” de las que sólo quedan algunos fragmentos, corvirtiendolo así en un gran escenario preparatorio de nuestras sesiones en el “cuarto oscuro”. Sebastião y yo elegimos las fotografías juntos siguiendo sobre todo las historias que me contaba y que están en la película, disponíamos de horas y horas de fragmentos a nuestra completa disposición.

Algunas de esas fotografías son imágenes trágicas; como la de una mina de oro de Brasil, la hambruna en el Sahel, etc… ¿Esto le animó a comentar sus fotografías recordando así el lugar y el momento donde fueron tomadas. Y en algún momento ¿Le parecieron “demasiado bellas”, como algunos le han criticado?

Durante las sesiones en el “cuarto oscuro” a lo largo de una semana toda la obra fotográfica de Sebastião, en aparente orden más o menos cronológico. Ya que para él fue muy difícil estar detrás de una cámara y para nosotros también, ya que algunos de esos relatos de sus viajes eran muy inquietantes, y algunos incluso bastante terribles. Así que a Sebastião le pareció que estaba regresando a esos sitios y momentos concretos, y para nuestro equipo, todos esos viajes “al corazón de la oscuridad” fueron bastante agotadores. Así que durante unos instantes teníamos que parar y yo entonces aprovechaba para distanciar, aunque solo fuera un momento y daba un paseo, para sumir lo que acababa de ver y oír. En cuanto lo que significa sus fotografías, la verdad es que son demasiado bellas o demasiado estéticas, y no estoy para nada de acuerdo con esas críticas. Porque cuando fotografías la pobreza o incluso el sufrimiento debes de darle algo de dignidad al sujeto y evitar caer en el “voyeurismo”, y eso no es fácil. Así que sólo se puede lograr si consigues establecer una buena relación con la persona que está delante de la cámara, y entonces es cuando consigues entrar en sus vidas y también en su situación, pero esto es algo que muy pocos fotógrafos consiguen. Ya que la mayoría llegan a un lugar, hacen una serie de fotos y se marchan. Pero Sebastião no trabaja así, él empatiza con ellos y se pasa algún tiempo con la gente a la que va a fotografiar con la intención de comprender su situación, y compartir sus vidas en la medida de lo que se pueda. Él hace este trabajo para la gente, para poder darles voz. Ya que las imágenes tomadas sobre la marcha y las fotografías con el estilo de “documental” no pueden llegar a transmitir nada así. Y si encuentras la forma de trasladar una situación parecida de una forma convincente, estarás más cerca de un lenguaje que afecta lo que estás ilustrando y al sujeto que está delante tuya. Así que cuanto más te esfuerces en hacer una “buena foto” más nobleza tendrá el sujeto y este destacará más. Yo pienso que Sebastião sabe cómo cubrir de forma muy digna a toda esa gente que esta delante de su cámara. ¡Las fotografías de Sebastião no son sobre él sino sobre toda esas personas!

En esta película, ¿trabajaste basándote en un guión o la película se fue estructurando durante el montaje?

Pues en realidad escribí las líneas generales de la película, y al final el “cuarto oscuro” sirvió como un instrumento ideal. Pero como ocurre en todos los documentales, debes intentar grabar parte de ese material justo en el momento y no perder el momento de lo que está pasando delante de ti por culpa de algunas decisiones previas. Que es justamente lo que ocurrió cuando fui a Brasil y grabéa Sebastião y Lélia (su mujer) en la ciudad donde viven, Vitória, o dentro del Instituto Terra. Así que tuve que guiarme por lo inesperado y grabar cuando se me presentaba la ocasión. Y esta es otra parte de mi aporte a esta película: la de entablar un vínculo entre la impresionante “otra vida” de los Salgado y el cuerpo de su trabajo fotográfico. Así que de algún modo, su compromiso ecológico y sus esfuerzos para regenerar la selva tropical atlántica son, tan importantes como sus fotografías. Y por esa razón, tuve la sensación de que estábamos consiguiendo dos documentales a la vez, que después se convertiría en una sola película.

Este documental nos representa el retrato de un hombre; desde su vida a su obra. También es un estudio entrañable de la relación padre-hijo. ¿Este aspecto estuvo planteado desde el comienzo del proyecto?

Sí, ya que nuestra película tuvo varias magnitudes desde el primer momento; la relación entre padre-hijo formaba parte de este proyecto desde su inicio y hubiera podido llegar a ser un obstáculo para la película. Pero creo que los Salgado (padre e hijo) no se equivocaron al querer que participara en la película con el fin de evitar ese riesgo, pero si es cierto que esta es una parte muy entrañable de esta película.

 

Una de las características más reconocibles de la fotografía de Salgado es que sólo utiliza el blanco y negro. ¿Cómo lo justifica él? Y en algunas de tus películas (En el curso del tiempo, El estado de las cosas, El cielo sobre Berlín), lo utilizas con gran una eficacia. ¿Esa particularidad del blanco y negro les acercó?

Pues la verdad es que sí, esa característica me identifico totalmente con su uso del blanco y negro. También la parte de la película que grabé también esta en blanco y negro, con la intención de que encajara mejor con sus fotografías. Pero sí, en algún momento este tema fue abordado, así que al final no conservamos ese segmento durante el montaje final. Pero me di cuenta que se podía comprender esa apariencia de su trabajo sin necesidad de más explicaciones.

Salgado y usted tienen en común la fotografía ya que usted es un reconocido fotógrafo (y como Salgado, un fan incondicional de la cámara Leica), y algunos de sus personajes de sus películas (como Philip Winter en Alicia en las ciudades o Tom Ripley en El amigo americano) mantienen un cierto vínculo con la fotografía. Así que ¿Salgado conocía su trabajo tanto como usted el de él?

Sebastião durante el rodaje tomó muchas fotografía, incluso de nuestro equipo técnico. Así que puede que algún día tenga el honor de aparecer en algunas de sus fotografías, así que no creo que conozca mis películas tan bien como yo conozco su trabajo. Basicamente esa fue la razón principal por la que quise hacer esta película, él era el sujeto de mi película y no al contrario.

 

Durante la película se pone de manifiesto la importancia y la notable presencia de Lélia Wanick Salgado, la mujer, en su vida y en la obra de Salgado. Y ¿Esta desempeñó un papel activo durante la realización de La Sal de la Tierra?

Pues ellos llevan 50 años trabajando juntos, y creo que Lélia aporta una gran energía a Sebastião, algo que es muy necesario para sus trabajos y las exposiciones. Además, de que emprenden juntos sus grandes proyectos fotográficos. Así que no era de extrañar que ella formara parte importante de esta película. Léila es una mujer extraordinaria, fuerte, natural, honrada, encantadora y muy divertida. ¡Ellos se ríen muchísimo!

La última parte de La sal de la Tierra es un viaje inesperado, íntimo y con un importante contenido ecológico: El regreso de la familia Salgado al rancho familiar de Aimorés en Brasil. Sin duda un paisaje espectacular devastado por la deforestación, y la increíble apuesta de los Salgado, sin duda una apuesta que está ahora dando los primeros frutos y se han replantado dos millones de árboles. Para Salgado el hombre y el fotógrafo de los conflictos humanos, ¿podríamos estar ante un final feliz?

Desde el principio del proyecto sabiamos que teníamos que contemplar el hecho de que la Familia de Salgado tienen otra actividad aparte de la fotografía: y era su compromiso por la ecología. Así que en todo momento sabía que debía de contar dos historias a la vez. Una que contaría que ese programa de reforestación que los Salgado han emprendido en Brasil, y sus casi milagrosos resultados, han tenido un final feliz para Sebastião, después de toda lo vivido, siendo testigo y de la depresión sufrida tras su regreso de Ruanda en su última vez. Así que no sólo ha dedicado Génesis, su último trabajo monumental, a la Naturaleza, sino que también se puede decir que la Naturaleza le ha permitido no perder completamente la fe en nosotros, en la Humanidad.

Fuente: http://newcinema.es/entrevista-a-wim-wenders-director-de-la-sal-de-la-tierra.html

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