“Mommy, del amor a la locura”

La más reciente película de Xavier Dolan se dio su vuelta por México el año pasado con la 56 Muestra Internacional de Cine, sin embargo, fue demasiado corta aquella visita y ahora está de vuelta en salas comerciales y la Cineteca Nacional para nuestro deleite (o disgusto).

Como las cuatro cintas anteriores del cineasta de 25 años, esta entrega nos pondrá los pelos de punta con su historia llena ires y venires de tensión, ilusión, ternura y angustia.

Mommy es la historia de una madre, Die (Anne Dorval), y su hijo, Steve (Antoine-Olivier Pilon). El muchacho caerá en el cuidado de su madre después de que lo expulsan de una casa para muchachos “especiales” por provocar un incendio en el que otro niño sufrió graves heridas. A este contexto hay que agregar el hecho de que en su calidad de ciencia ficción de ideas, el gobierno canadiense acaba de aprobar una ley en la cual las madres tienen el derecho a entregar a su hijo al Estado prácticamente sin ninguna razón. Viviendo con su madre, Steve conocerá a Kyla (Suzanne Clement), la vecina que ayudará a Die para lograr aterrizar el balance que el joven necesita, pues su carácter es tan voluble que puede llegar a ser desde el hijo cariñoso, casi con una conducta edípica, hasta el punto de una violencia descontrolada.

¿Por qué digo “disgusto” más arriba? Ya no tiene que ver si la película gusta o no al espectador, lo que importa es el asombroso sazón que Dolan le da a su narrativa. Ahí, como en cualquier película con un gran director de fotografía, tiene que ver el manejo de la cámara y lo que nos deja ver el director.

Dolan, junto con su fotógrafo André Turpin, presentan Mommy con formato 1:1 (fotografía totalmente cuadrada) durante casi toda la película con lo que logra evitarnos cualquier distracción que pudiera venir desde fuera de todo lo que ocurre fuera de la vida de Steve, Die o Kyla, además de que la película casi toda ocurre dentro del hogar de la madre y su hijo. El mundo narrativo se cierra gracias al formato 1:1 a la manera en que se nos cierra el mundo cuando tenemos una angustia y no podemos ver más allá de lo que ocurre a nuestro alrededor inmediato.

mommy1

Por un lado tenemos esta fotografía perfectamente planeada, que no nos deja salir de la angustia de los personajes. Pero al trabajo de Dolan y Turpin no pudo haber logrado nada sin la increíble actuación de Doval, Pilon y Clement. Ahora, estamos conscientes de que es muy ambiguo decir que alguien es “buen” actor, sin embargo, toda cinta que está relacionada con aspectos psicológicos y el profundizar de las emociones exige grandes actuaciones. Las interpretaciones en Mommy están muy ligadas con la fotografía de Turpin, porque si no podemos ver más allá del mundo de estos personajes, lo único que vemos en la pantalla son los rostros de los actores.

Pilon, el actor que interpreta a Steve, es el ejemplo más evidente de cómo, por un lado, Dolan sabe dirigir a un actor para lograr su papel, y, por el otro, se es un “buen” actor. Pilon, en su personaje, tendrá que ser un niño mimado, un hombre con un despertar sexual, no curioso, pero explícito, un hombre violento y un joven que como cualquier chico a su edad, se quiere divertir. En ningún momento de Mommy se puede encontrar inverosimilitud en la actuación de Pilon.

Esos son los aspectos cinematográficos que más brillan (sin olvidar la iluminación o la música, por ejemplo). La película no es una historia sencilla. Es un conflicto que quizá sólo las madres podrán entender verdaderamente. Dolan tiene la maternidad como un tema recurrente en sus películas, así como Wes Anderson el tema de la búsqueda del padre.

En esta película se hace presente el tema cuando conocemos a Kyla, una madre ausente que redescubre su maternidad después de conocer a Steve. En otra línea tenemos la maternidad de Die, quien está constantemente luchando por ver qué puede hacer con su hijo, siempre con la esperanza de que Steve algún día esté bien y cumpla sus sueños y así, a través de él, su vida sea plena. Sin embargo, como todo, sabemos que no es sencillo y menos cuando Steve no se deja ayudar.

Por su parte, el joven también nos muestra este conflicto por encontrar a su madre, pues es lo único que le queda. Ahí es donde aparece el complejo de Edipo tan duro que vemos de Steve con Die, justo en el hecho de que, como el chico va de un lado a otro por su problema psicológico, no tiene a nadie más. Su mundo se reduce a Die y ella es la única mujer que existe para él.

No podemos dejar de lado el manejo que se tiene de los problemas del muchacho, porque como “loco” que es, vemos una violencia enorme por parte de las autoridades que lo “tratan” y lo “cuidan”, quienes no pueden dejar de ver a Steve como “un paciente más” que tienen que someter y drogar. Pero el niño lo único que quiere en realidad es a su mamá, por más destructiva que a veces pueda ser su relación con ella.

En fin, se pueden decir estas cosas y más sobre la película de Dolan, pero el mejor modo de hacerle justicia a esta cinta es invitándolos a que la vean. En términos amplios es una película que aprovecha sus herramientas para realizar un trabajo memorable, lleno de emociones que profundizan tanto en los personajes como en el espectador.

Fuente: http://www.sopitas.com/429041-mommy-del-amor-a-la-locura/ 

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