Análisis y reseña de la película

Si se habla de música, de canciones del siglo XX, es indudable que pronto surgirá el nombre de The Beatles. El cuarteto de Liverpool es probablemente, si no el mejor grupo de música popular, sí el más conocido y el más influyente, no sólo en la propia música popular, sino también en la música de cine y hasta en la música sinfónica más culta. Durante la década corta que grabaron discos y estuvieron en el centro del mundo cultural alcanzaron a rodar dos películas de largometraje –¡Qué noche la de aquel día! (A Hard Day’s Night, 1964) y ¡Socorro! (Help, 1965), ambas dirigidas por Richard Lester-, una película para televisión (Magical Mistery Tour, 1967) y un semidocumental (Let It Be, Michael Lindsay-Hogg, 1970) por el que ganaron un Oscar en 1971, entregado poco después de su separación.

Desde ese momento se especuló con su regreso o su reunión de las más variopintas maneras. Existieron ofertas millonarias para aparecer en programas de televisión, se aireaban acercamientos entre algunos de sus miembros, se intentaban y proponían nuevos proyectos cinematográficos. Esa reunión nunca se produjo. Ni siquiera el asesinato de Lennon en 1980 cesó la insistencia, y se llego a difundir que el cuarteto se reuniría, ocupando Julian Lennon el puesto de su padre.

Ante la imposibilidad de reunir a los componentes para algún proyecto común, productores discográficos y cinematográficos rastreaban la posibilidad de usar al menos su música como banda sonora de películas, construir historia como base para sus canciones (siguiendo el modelo de la película de animación Yellow Submarine, 1967) o conseguir la participación de alguno de sus miembros en películas o apariciones.

   

En esta línea se rodaron All This And World War II (Susan Winslow, 1976), o Sargento Pepper (Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Michael Schultz, 1978) que consistieron básicamente en presentar versiones de canciones de The Beatles según otros intérpretes. Luego alguna película consiguió hacer concurrir a más de uno de los miembros en su reparto: Harrison y Ringo en Loca juerga tropical (Water, Dick Clement, 1985); McCartney y Ringo en un extraño “falso documental” producido por el propio McCartney: Give My Regards to Broad Street (Peter Webb, 1984) Pero ninguno de los intentos mencionados pasaron de experimentos con mejor o peor fortuna y gozaron de un éxito moderado. Además utilizar las canciones de los Beatles siempre suponía una dificultad añadida por la batalla legal sobre los derechos de las canciones originales y las versiones, en propiedad diseminada entre los miembros del cuarteto, sus herederos y Michael Jackson.

Así las cosas, el rápido y aplastante éxito del musical Mamma Mia en 2001, usando canciones de Abba, recuperó la idea de hacer un musical utilizando de soporte canciones de The Beatles. El primer paso se dio gracias a la amistad de George Harrison con Guy Laliberte, director del Circo del Sol. De esa relación y del interés de The Beatles por el teatro surge Love, un espectáculo musical estrenado en Las Vegas en 2006, con un complejo montaje sonoro y restauración de temas originales de The Beatles, del que se encargo Sir George Martin y su hijo Giles.

Aprovechando el acercamiento de posiciones producido en los herederos del grupo (Ringo, Paul, Yoko Ono y Olivia Harrison), el empeño de Julie Taymor (entonces ya directora de cierto renombre en musicales en Broadway), lograría llevar a cine en 2007 el que puede ser considerado el primer musical en sentido estricto con canciones del cuarteto de Liverpool.

Taymor se entrevisto con las cuatro partes juntas y por separado, y tuvo que mantener las comunicaciones abiertas constantemente con McCartney y Yoko, durante todo el proceso de elaboración.

En principio, la directora partiría de una selección de unas cien canciones, dispuesta a utilizar todas. Tuvo, lógicamente, que ir recortando hasta quedarse con las 30 que finalmente se oyen en la película, aunque muchas de ellas no por completo. La idea que ilustraría con las canciones quería ser un recorrido por los movimientos sociales y culturales de los años sesenta, básicamente en Estados Unidos, a través de los ojos de varias parejas. Para captar ese espíritu Julie Taymor echaría mano en la fotografía de Bruno Delbonnel (reconocido director de fotografía de Amelie (2001), que después se ocuparía de cinematografiar algún Harry Potter) El director de fotografía francés doto a la película de una atmosfera de colores brillantes y muy definidos, y de gran variedad de ambientes y luminosidades, acordes con los momentos o con la canción.

Taymor trazó las líneas básicas de la historia, fue buscando acomodo para las distintas canciones, puso nombre (todos con ecos Beatles) a los protagonistas, facilitó los cameos de Bono, Salma Hayek y Joe Cocker, pero cedería el peso del guión a Dick Clement y Ian La Frenais, hombres de cine y del mundo cultural inglés y americano desde los años sesenta, conocedores por tanto de la época que trata la película, amigos de Harrison y Ringo, y antiguos colaboradores en la ya citada Water. Nada pues quedó al azar.

El resultado es una película potente, muy atractiva visualmente, aunque irregular y quizá demasiado ambiciosa, demasiado densa, queriendo abarcar todos los aspectos de la época que retrata, y excesivamente plagada de referencias culturales, estéticas, “poperas”, cinematográficas y, sobre todo, “beatlemaníacas”. Los guiños al mundo pop y al mundo cultural se concentran sobre todo en los años sesenta, pero las referencias cinematográficas, probablemente a directores o historias del gusto de Taymor, abarcan más épocas y direcciones. Las canciones son interpretadas por los actores, (no por cantantes profesionales como en otras ocasiones), y aún sacadas de contexto, utilizadas con otra finalidad distinta a la que fueron concebidas, o cambiadas en la mirada amorosa, siguen mostrando una calidad a prueba del paso del tiempo y las versiones; siguen mostrando la altísima calidad de composición que mantuvieron The Beatles a lo largo de todo su trabajo.

La historia por la que fluyen todas esas referencias culturales y donde se incrustan las canciones que en la mayor parte de los casos colaboran en el avance de la trama, es básicamente una historia de amor y de búsqueda. La película se abre con una interpretación por parte del protagonista masculino, Jim Sturgess, prácticamente “a capella” de Girl, que queda perfecta como enunciación del comienzo de la historia. De hecho, el arranque es la parte que mejor empuje y encaje tiene de toda la película. Con una asombrosa ambientación lumínica que se va adaptando a cada número, se suceden con muchísimo sentido Girl (que funde con Helter Skelter, en un homenaje al video de Penny Lane), Hold Me Tight, All My Loving (que enlaza con la anterior y sirve como evocación del Liverpool de callejones de paredes de ladrillos pardos), I Wanna Hold Your Hand (en una atrevida versión de T.V. Carpio, en tono de balada, como canto de amor de mujer a mujer), With A Little Help From My Friends (que recoge una referencia a la versión que hizo Joe Coker en 1969), It Won’t Be Long y I’ve Just Seen A Face. A partir de ahí, con el viaje a Nueva York de los protagonistas, la película pierde un poco de impulso, sobre todo cuando Taymor introduce con calzador, para reflejar tendencias culturales, algunas canciones, que, en realidad no contribuyen al desarrollo de la historia. Eso dificulta el despegue final de la película hacia su desenlace, que tarda en levantar el vuelo hasta alcanzar nuevamente la intensidad y el buen encaje de las canciones del arranque.

Las canciones con contenido excesivamente simbólico, o con una carga de referencias que tuvieron sentido en los años sesenta, pero cuyo significado está ahora demasiado desdibujado, tienen difícil encaje y desarrollo en una en una historia estructurada y dramatizada. Sin embargo Taymor las incluye y las utiliza, echando mano de fundido encadenado, para describir la lucha por los derechos civiles, la guerra de Vietnam y los conflictos sociales que originó, el movimiento hippie, la psicodelia… Es probable que el contexto en el que se inscribe las historias de los protagonistas hubiera bastado para reflejar todas esas propuestas. Pero la directora no se conforma con eso, hace gala de falta de concreción, y algunas canciones se presentan casi como excursos en la historia y en la estética general de la película. Con ellas no se avanza en la trama ni se contribuye al desarrollo de los personajes y el conjunto se resiente. Este quizá sea el punto más objetable de la película. Así, todo la secuencia psicodélica del viaje en autobús con el Dr. Robert, con la canción (interpretada por Bono) I Am The Warlus, seguida del Being For Benefit of Mr. Kite, y concluida con Because (por muy espléndida que sea la versión) podía haber sido suprimida sin más. Lo mismo cabría decir de Strawberry Fields Forever (utilizada además con un sentido bastante opuesto al original), o el tema que da nombre a la película, Across The Universe. Todo lo que se muestra en esas canciones podría haber sido expuesto con una breve sucesión de fundidos encadenados, bajo los acordes de guitarra de alguno de los temas elegidos, del mismo modo que más adelante se hace de manera esplendida con una estupenda versión a guitarra de A Day in The Life. Claro que puede que Taymor no solo quisiera mostrar todo esa información, sino también utilizar esas canciones. A partir de ahí, sin embargo, la película va concluyendo con un uso nuevamente brillante y certero de temas como Revolution, Helter Skelter, y el ya citado A Day In The Life, que culmina con la secuencia del inicio (la de Girl en la playa) cerrando la historia contada en flashback y preparando el desenlace. Hey Jude, Don’t Let Me Down o el potente final feliz donde el amor triunfa bajo los sones de All You Need is Love, en una secuencia de una evidente referencia a Let It Be, cierran magníficamente la película.

A pesar de las objeciones expuestas, Across The Universe es una buena película, de muy buena factura estética, muy pensada y trabajada, que merece la pena ser vista y revisitada. En primer lugar por su banda sonora, muy bien interpretada y muy bien imbrincada en general en la trama. El trabajo actoral resulta muy ajustado y el reparto se desenvuelve bastante bien con las canciones, aunque quizá se abuse demasiado de la versión lenta y casi “a capella”, agotando un recurso que resulta muy eficaz. La historia interesa y conmueve y junto con el trabajo de ambientación e iluminación atrapa al espectador bajo su fuerza. La labor de fotografía e iluminación es de la más acertada del metraje. Los colores y la iluminación evolucionan con la historia, pasando de una fotografía acentuadamente realista a la potente luminosidad de la psicodelia, para volver lentamente a esa fotografía realista y seca. Toda la película tiene el brillo etéreo que envuelve las fábulas, pero cada número musical posee su propio tono, su propia atmosfera, sin perder su adecuación al cuerpo del film (salvo quizá el Being For Benefit Of Mr. Kite, número definitivamente ridículo y mal resuelto) Todo ello dota al film de momentos de innegable potencia visual y musical.

De hecho, al término de un pase privado, Ringo, Yoko, Paul y Olivia Harrison quedaron encantados con el film. Es más, según cuenta Taymor, ella estaba sentada al lado de Paul McCartney, nerviosísima por lo que el pudiera decirle. Al final cuando le preguntó, McCartney se lanzó a cantarle All My Loving, mostrando su satisfacción con el resultado del proyecto, y dejando encantada a la directora.

Mención aparte merecen las referencias. Es el otro aspecto en que la película resulta excesiva. Todo el metraje está plagado de guiños a canciones de The Beatles y su entorno, empezando por los nombres de todos los protagonistas (Jude, Prudence, Jojo, etc…) o frases de canciones introducidas en los diálogos (“when I´m sixtyfour”; “she came into the bathroom window”). Pero no paran en el entorno Beatle. Hay referencias culturales, musicales, artísticas, históricas y cinematográficas. Tantas, que se ha convertido en una especie de divertimento su búsqueda e identificación. Existen por toda la Web listados de referencias culturales, musicales y beatlesmaníacas. No tanto sobre referencias cinematográficas. Por esta razón se mencionaran aquí las cinematográficas, y se remite la búsqueda de otros guiños a las mencionadas listas: el número del reclutamiento de Max con el I Want You remite al del reclutamiento en Hair (Milos Forman, 1979), película también recordada por la quema de la cartilla de reclutamiento; durante la ejecución del I’ve Just Seen A Face en la bolera, hay una clara referencia a El gran Lebowski (The Big Leboswki, Joel Coen, 1998), Max cantando Hey Jude a un espejo traslúcido remite directamente al Little Boy Blue de Corazonada (One From The Heart, Francis Coppola, 1982); Max convertido en un taxista con problemas de sueño por la guerra de Vietnam es un trasunto del Robert de Niro de Taxi Driver (Martin Scorsese, 1975), las secuencias oníricas de la guerra recuerdan a El muro (Pink Floyd The Wall, Alan Parker, 1982)…

Como curiosidad final cabría mencionar que al término del rodaje, el productor y director Joe Roth (Noche y día, Knight and Day, 2010), aconsejó, propuso, y de hecho realizó, un nuevo montaje de la película. Taymor, que tenía firmado el derecho al montaje final, no lo acepto. Y no paró ahí. Hizo firmar al estudio que el montaje de Roth sería destruido, no aparecería ni en publicidad, y ni siquiera en las ediciones en dvd. Tal vez le hubiera convenido a Taymor ser un poco menos autosuficiente, porque probablemente Joe Roth habría sugerido a la directora la supresión de algunos números de los mencionados (la secuencia psicodélica completa), y que aligerara la parte más espesa de la historia a favor de la evolución de la pareja protagonista. De haber sido así esos números podrían haberse convertido en unos extras estupendos en la edición dvd, presentado el cameo de Bono como Dr. Robert y de Eddie Izzard como Mr Kite y se recorrieran las escenas mostrando todos los guiños introducidos en las tres canciones, desde el autobús de Magical Mistery Tour, hasta el “Yes” del sombrero de Bono, pasando por los “bluedies” de Yellow submarine, para terminar con la recuperación bajo el agua de la foto que Annie Leibovitz tomó de Lennon y Yoko, mostrada mientaras suena Because.

La edición en dvd y blu-ray no difieren en contenidos: comentarios de la directora, unos documentales del rodaje y la época, y escenas eliminadas. Canciones subtituladas. La banda sonora está editada en cd, y es muy recomendable. All My Loving, I Wanna Hold Your Hand, Something, o Helter Skelter, muestran un alto nivel de ejecución por parte del reparto, cantantes no profesionales. En esta línea se echa en falta la estupenda versión que aparecía en la película de If I Fell, a cargo de Evan Rachel Wood. Tampoco aparece, comprensiblemente, el Being For Benefit of Mr Kite. Otras versiones no añaden nada nuevo al tema, y en cierto sentido pierden su frescura original. Tal es el caso del I Am The Warlus, al que Bono no llega a dar la cortante aspereza que tenía Lennon y que el tema necesita.

Fuente: http://www.love4musicals.com/2011/11/03/across-the-universe/

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