Reseña de la película: “Cantando bajo la lluvia” (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952)

Singin’ in the Rain (Cantando bajo la lluvia) es un fabuloso musical que narra, de manera amablemente irónica, los avatares por los que pasó el cine de Hollywood en su tránsito del periodo mudo al sonoro.

Nos hallamos ante una de las películas más amadas de todos los tiempos. De ahí que su argumento resulte familiar para cualquier cinéfilo: antes de conocer a la aspirante a actriz Kathy Seldon (Debbie Reynolds), el ídolo del cine mudo Don Lockwood (Gene Kelly) pensaba que lo tenía todo: fama, fortuna y éxito. Pero tras conocerla se da cuenta de lo que realmente faltaba en su vida.

Con el nacimiento del cine sonoro, Don quiere filmar los musicales con Kathy, pero entre ambos se interpone la reina del cine mudo Lina Lamont (Jean Hagen).

Comentarios y referencias

“Nada en Cantando bajo la lluvia –escribe Claude Chabrol– es, hablando con propiedad, bonito o encantador, nada tiene por fin serlo. Y sin embargo, esta película de bailarín es la película de la alegría.

Todos los elementos que la componen tienden a expresar ese estado del alma que nunca ha inspirado demasiado a los poetas.

No existe un musical tan poco gratuito como éste, que no aspira al encantamiento de los sentidos sino al del corazón”.

En palabras de Alfonso Méndiz, “esta obra maestra del cine musical, tal vez la más famosa del género, recibió el título de su productor Arthur Freed, antes incluso de que el guión previera algún sketch musical cantado bajo la lluvia. Tanto Gene Kelly como Stanley Donen mostraron su disconformidad con ese nombre: la idea les parecía ridícula. Freed sólo argumentó dos cosas: que él había escrito esa canción y que siempre había querido hacer una película con ella; y eso bastó para imponer a la película su sketch y su título. A desgana, pues, Kelly se avino a crear su famoso número de baile, que a la postre sería lo más recordado de todo el filme. (…) En realidad, la película se pensó inicialmente para Howard Keel, muy popular en la época; pero se adaptó a las características de Gene Kelly cuando éste se hizo cargo de la dirección y la coreografía junto con Stanley Donen. Ambos ya habían trabajado juntos en Un día en Nueva York (1949), y el personal concepto de musical que allí habían plasmado -sacándolo de los bastidores y escenarios teatrales para llevarlo a la vida cotidiana- dejó una profunda huella en Cantando bajo la lluvia. (…)

Con todo, la película no sería la misma sin la actuación de Donald O’Connor. Su acrobático tour de force en el famoso número Make a laugh, de comicidad frenética por paredes, suelos y techo, ha sido considerado por algunos como el mejor número de baile en toda la historia. Tampoco sería la misma sin el encanto y entusiasmo juveniles deDebbie Reynolds, en su primer papel protagonista a sus 19 años; tal vez por esa inexperiencia, Freed no quiso utilizar su voz y fue doblada en todas sus canciones. Irónicamente, la voz que Debbie presta a Jean Hagen -la actriz de voz chirriante- al final del filme, escondida tras los cortinajes, es en realidad… la de Jean Hagen” (Hoja de sala de la Filmoteca de Andalucía).

“No es posible analizar a fondo –escribe Miguel Marías–, y menos todavía en el marco de un estudio del cine de Stanley Donen, las tres obras maestras del musical que dirigió en colaboración con Gene Kelly. Pocas películas se prestan menos al acercamiento crítico: cualquier tentativa de disección las falsearía automáticamente, privándolas del entusiasmo, la alegría, el ímpetu y el dinamismo que las caracteriza, así como del placer que su contemplación proporciona, de esa vitalidad contagiosa que nos tienta a bailar por las aceras, saltar sobre los bancos y trepar al techo de los autobuses, llueva o brille el sol, al salir del cine.

El cine musical es el más sensorial de todos, porque se disfruta más intensamente con todos los sentidos; por eso, es el que más se resiste a ser desmontado.

Ningún análisis de las estructuras visuales, rítmicas o musicales de Cantando bajo la lluvia podrá restituirnos ni siquiera un pálido reflejo de lo que es la película.

(…) Kelly y Donen rompen con el naturalismo, con los criterios estrechos de la verosimilitud psicológica, y optan por la más extrema y explícita estilización, lo que comporta, junto a un adecuado uso del color, el decorado y la música, una concepción nueva de la planificación, cuyo objetivo primario consistía en subsanar las ‘rupturas’ entre lo hablado y lo cantado, entre el movimiento normal y la danza; es decir, restituir la continuidad perdida, creándola de nuevo”.

Fuente: http://www.thecult.es/Cine-clasico/cantando-bajo-la-lluvia-stanley-donen-y-gene-kelly.html

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