Entrevista: “Joel Coen y El Hombre que nunca estuvo allí. Cine negro, en blanco y negro”

Por: José María Aresté

Conversar con Joel Coen es un curioso ejercicio. Acostumbrado a oír hablar de los hermanos Coen como si fueran un solo ente (aunque se reparten tareas a la hora de hacer un film, los dos intervienen en todo el proceso), o a leer sus entrevistas de respuestas cruzadas, uno no puede evitar preguntar en plural, como si existiera un cordón umbilical que mantuviera a Joel y Ethan unidos todo el tiempo.

Como otros títulos anteriores (Sangre fácil, Muerte entre la flores, El gran Lebowski), la película contiene referencias al cine negro

Nos ha influido, por supuesto, el cine negro de los años 40, al que homenajeamos en estas películas. Pero para ser completamente honrado, es mayor la influencia de la novela negra en que se basaba este cine, sobre todo James M. Cain. Nuestro deseo era ir más allá de lo habían hecho otras películas –aunque teníamos en la cabeza títulos como Perdición o El cartero llama siempre dos veces–, y volver a las fuentes, a los personajes de las novelas de Cain y otros. Nos interesaba, sobre todo, desarrollar estas personalidades. Queríamos mostrar su vida ordinaria, normal y corriente, lo que hacen cada día.

En sus películas parece que el destino de sus personajes está escrito. Es el caso del barbero de Billy Bob Thornton, un fracasado; o el del vendedor de coches de Fargo. Y existe la otra cara de la moneda en O Brother!, donde se pronostica a los protagonistas el hallazgo de un tesoro distinto al que ellos esperan.

Los personajes que menciona, Ed en esta película, o Jerry en Fargo, son en parte personajes pasivos, que podrían considerarse víctimas del destino o del azar, que se dejan llevar. Sin embargo no es totalmente absoluto. Ambos actúan en un modo dado, tienen un comportamiento activo, aunque sea pequeño. Digamos que existe una semilla, un catalizador, por lo cual luego les pasa lo que les pasa. Queda implicada la responsabilidad personal en la elaboración del propio destino.

De hecho, en El hombre el personaje principal, el cronista, tiene un conflicto, producido por su responsibilidad en los hechos ocurridos. Ed siente esa responsabilidad, aunque a la vez se escuda en esos hechos para eludirla. Por ejemplo, cuando detienen a su mujer. Él quiere intervenir: aunque no sea un personaje activo, se siente responsable de lo que le ocurre a su esposa.

El caso de O Brother! es diferente, en efecto, porque los protagonistas, en vez de ser víctimas, se benefician de lo que les depara el destino. Pero no por puro capricho, sino que ese éxito en su empresa está basado en la audacia, que de alguna manera urge a que se cumpla ese destino.

¿Son estrictos a la hora de seguir el guión, o dejan margen a la improvisación?

Lo normal es que no improvisemos diálogos en el rodaje. Lo que sí puede ocurrir es que, en los ensayos, después de escuchar a los actores, cambiemos alguna cosa. Es diferente tener un texto escrito, que escuchar a los actores pronunciarlo. Incluso en un caso complejo como el de El gran Lebowski, donde había diálogos a tres bandas en que los personajes se interrumpían, y que parece que se prestaba a la improvisación, fuimos estrictos en la fidelidad al texto.

Sus colegas de los comienzos, Sam Raimi y Barry Sonnenfeld, hacen películas para los grandes estudios, como Spider-Man y Men in Black. Como el protagonista de Barton Fink, han pasado por el aro. ¿Mantiene con ellos una buena relación? ¿Cómo han logrado mantener la independencia?

Con Sam he hablado por teléfono hace dos días. Y con Barry estoy en contacto constantemente: de hecho, seguramente, va a producir una de nuestras próximas películas. Sigue existiendo una buena y estrecha relación.

Sam y Barry, como ocurre con la mayoría de la gente en Hollywood, no escriben su propio material. No es nuestro caso, de modo que hemos tenido que encontrar un camino propio para mantener el control y la independencia en nuestros proyectos. Por otra parte, y hablando en general, las películas que hacemos gustan y responden a los estándares de Hollywood. Así, la financiación resulta fácil. Las películas no son excesivamente caras para lo que se estila en los estudios, y nos dejan el control.

Sus películas suelen tener mejor acogida en Europa que en Estados Unidos

No sé por qué ocurre. (se ríe) No lo sé, de verdad. Contamos historias americanas, con personajes americanos, y situaciones muy específicas de nuestro país, en zonas geográficas muy concretas. Nosotros somos americanos. No estoy seguro. Quizá el público europeo es más receptivo. Tendría que conocer mejor la cultura española o europea para dar con una explicación.

Frances McDormand asegura, que pese a la evolución de su cine en estos veinte años de carrera, usted y Ethan nunca crecerán.

La verdad es que hemos sido muy afortunados. Hacemos lo que hemos escogido hacer, y lo hacemos como queremos. A veces las cosas parecen más un juego, que un trabajo. Estamos muy a gusto, y quizá por eso somos un poco niños.

¿Por qué se ha cancelado el proyecto de To the White Sea?

Era un proyecto de producción muy complicada. Trataba un tema difícil para el gran público. Casi se trataba de una película muda, sobre el silencio, sin diálogos. Era difícil reunir el dinero necesario para hacerla, aun contando con Brad Pitt, y eso que Jeremy Thomas estuvo muy cerca de conseguirlo.

Fuente: http://decine21.com/entrevistas/60-joel-coen-y-el-hombre-que-nunca-estuvo-alli-cine-negro-en-blanco-y-negro 

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