Pero…¿da para tanto? Crítica de Ray

La sensación que más me invadió tras terminar la película era la siguiente: pelín larga.

Y creo que éste puede ser uno de los grandes obstáculos que un guionista de biopics debe superar. Porque generalmente cuando uno se aventura a contar la historia de un famoso personaje se puede encontrar con 50, 60 o 70 años que debe condensar en una película de entre dos horas y, como mucho, tres horas.

Aquí, el personaje en cuestión era Ray Charles, y, sinceramente, no creo que sea un personaje suficiente como para sostener una película de casi tres horas. Su historia es ciertamente grandiosa, un chico ciego y negro que consigue hacerse hueco en la música, ganarse el respeto de la sociedad racista en la que vive y luchar por las clases más desfavorecidas.

Como contrapartida tenemos a un Ray Charles infiel, cercano al recuerdo que tenía de su padre que tenía tres familias, soberbio y drogadicto.

Además tenemos sus recuerdos de la infancia, en la que dejó morir a su hermano George, que le atormentan desde entonces y por la que seguro que piensa que Dios le castigó con la ceguera.

Estos son los ingredientes con los que cuenta la película de Hackford. Claro, había pasado por alto, quizá el ingrediente más importante: su música. Decenas de números uno que deben estar en la película, porque, ¿cómo se puede hacer una película de Ray Charles y olvidarse de incluir “I got a woman”, “Mess around” o “What I say”.

Y veo todos estos ingredientes en la cocktelera y presiento el amargo cocktail al que dará lugar.

Empecemos. La película tiene innegables similitudes con el guión de “El aviador”, también de Alejandro, pero en menor medida. Suelen decir que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, yo creo que es un eufemismo que pretende ocultar decir la palabra madre.
Las palabras de su madre guían a Ray, antes que un perro o un bastón, ella está presente durante toda la película, y se despide en la escena cuasi final diciendo que siempre ha estado ahí. Y es cierto. Quizá ese exceso de machaque que los guionistas han tenido con su madre no se encontraba en el guión de Logan en “El aviador”, que, de una manera mucho más talentosa, se la reserva para un poderoso prólogo y otro, aún más poderoso, final.

Claro que a mí me resulta que el guionista echa la vista hacia atrás cuando cree que la historia en el presente no está enganchando. Una vez que considera que la historia de Ray Charles ha enganchado en esos comienzos tan turbios, aburridos para el fan , pero necesarios para los telespectadores de su música (las giras en las que se dedicaba a imitar a otros) y de su adicción a la heroína, se olvida del pasado, casi no hay flashbacks hasta el de la escena “a lo Daredevil” en la casa, cuando aprende a ver con sus oídos (¡ojo! que me gustó mucho esa escena).
Pero, los guionistas se ven obligados a volver a él en el final de la historia, cuando es el propio Ray Charles el que vuelve a su casa y ve a su madre y a su hermanito, para orquestar una moraleja “a lo “Cosas de casa””, que a mí, personalmente, me parece deplorable, de un talento nulo, y de una causa totalmente clara: oíd, niños, que aunque este ídolo que os he creado durante toda la película era un yonkie y componía sus mejores obras bajo los efectos de la heroína, no es el ejemplo, las drogas son malas y te convierten en un lisiao (sic).

Ahora bien, en esta elección de la estructura narrativa existen grandes aciertos. El primero de ellos no creo que sea pacífico. Los recuerdos relacionados con el agua. A primera vista pueden resultar burdos, pero me parecen muy acertados en relación con el trauma y la ceguera que tenía el protagonista. No me gusta, en cambio, el momento en el que eligen los guionistas para mostrarte la muerte, pero me temo que era forzado ya que querían hacer coincidir la ceguera de Ray Robinson con el “primer pico” de Ray Charles, otra inyección más de moralina, pero que me gusta.

Y llegó el momento…¿y Jamie Foxx? Me parece que está genial en su imitación de Ray Charles, lo calca, pero no creo que sea una grandiosa actuación. Me explico. Da la casualidad que cuatro de los nominados a Mejor ACTUACIÓN Principal Masculina lo están por papeles basados en personajes reales: Don Cheadle, Leonardo Di Caprio, Jamie Foxx y Johnny Deep. Y, para este párrafo necesito inlucir la actuación de Bardem, resulta que, sin ver los papeles de Cheadle y Deep aún, que las actuaciones de Bardem y de Foxx son dos grandes imitaciones, no tanto la de Di Caprio, del que he oído críticas que se centraban en que no se parece mucho. Pero es que yo creo que se trata de eso, de actuar, no tanto de imitar. Para eso está Latre, que lo hace genial. Y creo que Foxx está mucho mejor en “Collateral” que aquí, porque aquí casi no actúa, sino imita y se le nota totalmente esclavos de determinados gestos y poses.

Taylor Hackford me parece que hace una dirección acorde con el guión que escribe: supeditada al ritmo del montaje, que, a su vez, está supeditado al ritmo de la música, que, en definitiva, parece ser que es lo que la gente quiere ver en esta película. Ahora bien, se luce, y mucho, con los créditos iniciales. De aplauso.

Y, por último, aplaudir también la dirección de fotografía de Pawel Edelman. Remarca cada fase de Ray Charles con su luz de una manera grandiosa. La niñez asociada al contraste puro y duro de la gente de color andando sobre tierra roja y rodeada de paisajes de verde intenso; los inicios asociados a tugurios sombríos; el éxito asociado a una luz mucho más celestial.
En este aspecto debo lanzar mi más feroz crítica a la Sala 6 de los Cines Mendibil de Irún por la lamentable forma en que nos pasaron la película.

Resumiendo, uno compara grandes guiones de biopics con éste y le queda la sensación de que le han dado la película que a ellos les ha interesado en cada momento. Enganchemos al público al inicio con psicología freudiana que todo lo explica y gusta ver, encandilemos al fan con la música de Ray Charles durante la mayor parte del metraje y cerrémosla cuando nos apetece guardando las formas de la estrecha moral USA. Respondiendo a mi propia pregunta: no, no creo que la historia de Ray Charles dé para tanto, al menos de la forma en la que me la han contado. Y esa sensación no me queda, ni en “El aviador”, ni en “Amadeus”.

Fuente: http://www.precriticas.com/criticas/peroda-para-tanto/ 

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