Reseña: Habana Blues

Por: Elena Mora

El ser humano es ignorante desde su nacimiento. Incluso cuando ya está bastante crecido como para interesarse por lo que le rodea, continúa despreciando el valioso poder de la información para vivir en el mundo de una forma más acorde. Cuando nos enfrentamos a lo desconocido, tendemos a buscar en nuestra memoria algún recodo de información que nos pueda sacar del apuro, sea esta verdadera o falsa, pues ese “algo” nos hace sentir más seguros.

Estas ideas preconcebidas, aceptadas socialmente y que en demasiadas ocasiones se toman por verdades absolutas, se llaman estereotipos. Y eso es lo que me encontré cuando vi por segunda vez Habana blues. [1]Digo la segunda vez porque en la primera caí en la trampa en la que se puede caer si tan sólo te enfrentas a ella como un mero espectador que busca pasar un rato agradable

Habana blues es una historia que trata sobre cumplir sueños. Para algunos es salir de la isla; para otros es seguir creyendo en la revolución; pero sobre todo, es triunfar en el mundo de la música. Ruy y Tito son dos músicos, dos amigos que llevan luchando por convertirse en estrellas en Cuba durante muchos años. Por otro lado, Caridad es la mujer de Ruy, sostén de una familia rota que tuvo que dejar su puesto de profesora en la universidad y dedicarse a vender artesanías. Un día cualquiera, Ruy y Tito se topan con unos productores españoles ansiosos de “carne fresca” y verán en ellos y en el contrato internacional que les ofrecen la oportunidad de su vida para escapar de un país que no les deja triunfar.

En un primero momento, Benito Zambrano nos plantea las dificultades propias que tiene la isla: incomunicación con resto del mundo capitalista, ausencia de esperanza de progreso, una sociedad desfavorecida por un régimen que pretende igualdad a todos los niveles, etc. Estas son las más básicas y más visibles en el filme, problemas que a pocos se pueden escapar si están tan sólo un poco atentos a las noticias diarias. Sin embargo, la profundidad de estos problemas son tratados casi de refilón. [2]

Es por esto por lo que Habana blues es una película con la que es fácil simpatizar. [3] A pesar del contexto cubano en el que se mueven los personajes, el director centra su atención en la amistad, el amor, el éxito y  la incertidumbre a través del eje principal: la música. Podría haber sido una película hecha en cualquier otro país que reflejara otros conflictos locales y haber desarrollado los mismos temas anteriormente expuestos con la misma exactitud.

Los personajes lloran, ríen, viven la vida al estilo incombustible de la Habana, esto es, cantando y bailando en cualquier momento que se precie.[4] Se proporciona una sensación de perpetua fiesta, de alegría innata a pesar del desarraigo por el que pasan todos y cada uno de ellos. Los ejemplos que contrarrestan esta visión edulcorada se muestran, pero son pocos, como es el momento en que Caridad huye del país en una lancha con los hijos. Otro ejemplo vendría a ser cuando los productores españoles exponen las condiciones abusivas del contrato, el cual les hace replantearse a Tito y a Ruy si perder la dignidad compensa con la promesa de un futuro mejor.

Para más regodeo, el aspecto visual de la película es más que espectacular. La casa de Ruy es un ático precioso aunque decadente con vistas de toda la Habana;  Tito es dueño de una joya del 52, un Chevrolet rojo que bien podría estar en un museo, las playas paradisíacas con mojito en mano tampoco faltan; las calles de la Habana parece que brillan con luz propia con esos colores que inundan el ojo de los extranjeros, etc.
Cuba se viste con sus mejores galas en esta película y parece una postal digna de ser enviada a la vuelta de las vacaciones.

Pero no es oro todo lo que reluce. Bajo esa atmósfera maquillada se esconde  una verdad que afecta a millones de cubanos y que supone el drama de toda familia que se encuentre en esa situación: emigrar. Salir del país es la única vía posible cuando las posibilidades de desarrollar una vida digna están mermadas por el gobierno. Tanto Ruy, como Tito y Caridad presentan la emigración desde puntos de vista diferentes. Ruy no puede aceptar irse siendo un esclavo de las condiciones de la discográfica, Tito se vende en aras de un futuro mejor en España y Caridad no tiene más opción que huir ilegalmente. Se retrata de este modo la ruptura total y terrible  que supone salir de Cuba, pues una vez que se sale  es casi imposible regresar a ella. Otro ejemplo de la complicada  realidad cubana es el abandono de Caridad de su puesto como profesora universitaria. Le sale más rentable vender artesanías que tampoco suponen suficientes ingresos para mantener la economía familiar.

Parece evidente que ahondar en estos temas más que retratar de lejos una realidad tan compleja sería obligatorio, sin embargo Zambrano renunció a ello. En más de una ocasión declaró su amor por la isla, por esos dos años que pasó en la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños:

“Mi pretensión desde el principio fue la de no hablar de buenos y malos, eso creo que les corresponde a los propios cineastas cubanos, que son los que tienen la obligación de  hablar  de  su  país. Habana  Blues  puede  ser  vista  como  una mirada  complaciente  o  ingenua, pero también tierna, cariñosa y respetuosa con una realidad dura como la que  se  vive  en  La  Habana.  Mi  intención  ha  sido  la  de  hablar  de  verdades  humanas  y de sentimientos, la de hablar desde un discurso emocional, pero no político.” [5]

Efectivamente, el discurso político cubano no aparece. Nada se comenta de la crisis de credibilidad y de identidad revolucionaria. Tampoco se dice nada sobre el verdadero drama de los cubanos exiliados en Estados Unidos que exigen una apertura inmediata o el derrotismo de la sociedad dentro de la isla que no tienen capacidad de organización. Además, el acceso a internet es de un precio abusivo y a esto se le suma la reciente incertidumbre sobre la salud de Fidel castro y el futuro del régimen.  Otro tema que se elude es la prostitución, un verdadero problema y a la vez es una actividad que ayuda  a subsistir a miles de jóvenes. Cuba es foco para turistas y empresarios en busca del atractivo sexual, pues se la considera la Tailandia de Latinoamérica. De este modo, la práctica sexual es un negocio que aquí alcanza cotas inimaginables, pues es una manera de conseguir dólares libres de impuestos e incluso un matrimonio que te permita salir de allí.

Después de todo, Cuba siempre ha estado marcada por ese halo atractivo al ser un país comunista, la otra opción a un mundo capitalista que ahora mismo está tambaleándose más que nunca. Para todos aquellos que no creen en este sistema, ella es la resistencia de una utopía mejor. Lo cierto es que no todo es como nos es contado ni la revolución fue llevada a cabo como debería haber sido. Habana Blues, por tanto, no aporta, no muestra más que débiles pinceladas de lo que está ocurriendo, abriendo los ojos a los desconfiados de tanta superficialidad.  Es, sin duda, un homenaje fácil de ver de un director a un país que le enamoró.

Bibliografía:

AGUILAR, Carlos: Guía del cine español, Cátedra, Madrid, 2007.

DEL RÍO, Joel: “Habana blues: un acto de amor (indiscutible) a Cuba”, La jiribilla, 3/3/2005, nº 43.

GAMBOA ROCABADO, Franco: “Cincuenta años de la revolución cubana: del mito al futuro incierto”, Nómadas. Revista crítica de ciencias sociales y jurídicas, nº 21 (publicación electrónica de la UCM), 2009. http://www.ucm.es/info/nomadas/21/francogamboa.pdf (fecha de consulta 23 enero 2012).

GONZÁLEZ SORIANO, Iris; HERNÁNDEZ MATOS, Dalmari: “Apreciaciones teóricas sobre la categoría estética. Análisis estético de la película Habana blues”, Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos” (Cuba), 2010. http://monografias.umcc.cu/monos/2010/CIENCIAS%20SOCIALES/mo1020.pdf (fecha de consulta 18 enero 2012).

TENA, Carlos: Sobre la película Habana blues, de Benito Zambrano. Amores que matan, Rebelión, 2005. http://www.rebelion.org/noticias/2005/10/21724.pdf (fecha de consulta 13 enero 2012).

TENA, Carlos: El periodista Carlos Tena cuenta porqué vive en La Habana, Cuba información: una brecha en el bloqueo mediático, abril 2008. http://www.cubainformacion.tv/index.php?Itemid=86&id=4797&option=com_content&task=view (fecha de consulta 22 enero 2012).

Anónimo: “Entrevista a Benito Zambrano”, Media. Revista de información  del programa Media de la UE, Septiembre 2005. http://www.antenamediacat.eu/media/docs/02375659.pdf (fecha de consulta 23 enero 2012).

 

Elena Mora,  enero 2012.


[1] AGUILAR, Carlos: Guía del cine español, Cátedra, Madrid, 2007, pág. 491. “Aunque el desarrollo es irregular y adolece de estereotipos, revela también diversas virtudes, empezando por la propia valoración dramática de la música y una enorme frescura en todos los niveles”.

[2] TENA, Carlos: Sobre la película Habana blues, de Benito Zambrano. Amores que matan, Rebelión, 2005, pág. 1. http://www.rebelion.org/noticias/2005/10/21724.pdf(fecha de consulta 13 enero 2012). “Zambrano ha hecho una película engañosa, superficial e infantil, para un público desinformado, o mejor dicho, mal informado por las multinacionales “independientes”, para un potencial espectador que pone por delante la previa condena a la sociedad cubana, antes que la curiosidad y el criterio, el rigor y la información objetiva”.

[3] GONZÁLEZ SORIANO, Iris; HERNÁNDEZ MATOS, Dalmari: “Apreciaciones teóricas sobre la categoría estética. Análisis estético de la película Habana blues”, Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos” (Cuba), 2010,  pág. 10. http://monografias.umcc.cu/monos/2010/CIENCIAS%20SOCIALES/mo1020.pdf (fecha de consulta 18 enero 2012). “El cine más que cualquier otro tipo de arte crea en sus perceptores la ilusión de un mundo verdadero en cuanto a su mundo artístico. La percepción del cine puede compararse por su carácter concreto completo, únicamente con la percepción de su realidad vital. La gran visualidad del cine  baja la actividad del espectador, pero ello se compensa con la gran ilusión que crea en el espectador de estar dentro del mundo artístico, dentro de la acción, dentro del espacio creado por la obra. El mecanismo fundamental para la creación de tal ilusión es la identificación del espectador con alguno de los personajes.”

[4] GAMBOA ROCABADO, Franco: “Cincuenta años de la revolución cubana: del mito al futuro incierto”, Nómadas. Revista crítica de ciencias sociales y jurídicas, nº 21 (publicación electrónica de la UCM), 2009, pág. 8. http://www.ucm.es/info/nomadas/21/francogamboa.pdf (fecha de consulta 23 enero 2012). A momentos, estar en Cuba es como si se habitara en el emporio de la música salsa. Es esto lo que llama mucho la atención: el baile, música a todo volumen, restaurantes de toda categoría que siempre tendrán bandas en vivo”.

[5] DEL RÍO, Joel: “Habana blues: un acto de amor (indiscutible) a Cuba”, La jiribilla, 3/3/2005, nº 43, pág. 6.

Fuente: http://www.madrimasd.org/blogs/imagen_cine_comunicacion_audiovisual/2012/01/27/125963

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